martes, 3 de junio de 2008

Salir del armario.

Aunque mi vida no me ha llevado por esos caminos, entiendo que salir del armario debe ser algo complicado.
Pero andar entrando y saliendo, y usar uno como alojamiento no es que sea complicado... es retorcido.

Pues eso precisamente es lo que se supone que ha estado haciendo Tatsuko Horikawa, una homeless japonesa que aprovechaba las ausencias de un humilde vecino de Fukuoka para entrar y salir de uno de sus armarios, en el que tenía instalada su "vivienda habitual". Para que luego digan que las casas japonesas son pequeñas...

Leí la noticia el otro día y la verdad es que no podía creérmelo. Al parecer la mujer llevaba cerca de un año viviendo en la parte superior de uno de los armarios de la casa del pobre japonés, y salía cuando éste se iba al trabajo, para estirar las piernas y buscar algo de comer en la nevera.
Pero claro, ante la desaparición de la comida, surgieron las sospechas, y el japonés se hizo instalar una cámara de seguridad para averiguar a donde iba a parar.

Más allá de lo terrible de las circunstancias de esta mujer, lo cierto es que la situación es realmente peculiar. Por un lado, demuestra lo educados que pueden llegar a ser los japoneses, que hasta cuando okupan una casa lo hacen ordenadamente, sin llamar la atención del propietario y quedándose en un triste armario. Pero además, no dejo de ponerme en el sitio del okupado, que debía estar pensando que se estaba volviendo loco.
Me lo imagino pensando: "A ver, yo ayer cocine un 'oden' del que iba a comer toda la semana. Y no estoy engordando... Algo falla, o Glutamato Yeye eran profetas, o tengo fantasmas". De hecho, después de haber visto varias películas japonesas de fantasmas, me planteo la idea de que un día le saliera la mujer del armario, en camisón, con la cara pálida, los ojos pintados en negro y el pelo lacio cayéndole sobre los hombros. Seguro que al pobre hombre le daba un infarto, porque, lo que es a mí, esa imagen típica del fantasma japonés (yureis) me aterra...

Por lo que investiga la policía, es posible que la mujer tuviera varios escondrijos más en otros armarios del vecindario. Lo cual concuerda con la supuesta promiscuidad de los que salen del armario, claro (vale, el chiste no vale mucho, lo sé).
Pero en nuestro caso creo que la mujer midió mal sus paseos por la cocina. A fin de cuentas, en una casa con varios habitantes, si algo falta en la nevera no te planteas si se lo ha comido tu esposa, tu hijo o el perro. Pero cuando vives solo, es fácil llevar la cuenta de los alimentos almacenados. Está claro que a la pobre Tatsuko le venció el hambre.

Sea como sea, el caso es que no dejo de maravillarme por la capacidad para sorprenderme de los humanos del mundo. Algún día descubriré que soy un extraterrestre, porque cuando doy con historias como estas siempre dudo en incluirme en la misma especie que los protagonistas. Aunque, pensándolo bien, igual una situación así es de un ingenio tal que, más que asombro, debería producirme admiración y orgullo de pertenencia...

2 comentarios:

redcap dijo...

Esta historia, por lo menos, da para un buen guión de la próxima peli de Takeshi. O de Won Kar Wai.

Tal y como se estan poniendo las cosas por aqui, no es una ide descabellada. Desgraciadamente no soy el más indicado para practicar con el ejemplo. A mi de pequeño me daban no dos, sino cuatro. Imagínense a una jirafa en un cajón... dolor de cuello.

Me gustan las noticias curiosas y la gente extraña. Siempre tiene algo interensante que contar.

Salu2.

oligoqueto dijo...

Yo hay veces que no puedo creer que la noticia sea de verdad. Acabo sacándola porque viene de un medio "avalado" por su trayectoria, pero cuentan cosas que son demasiado raras.
Te dejo otras que he comentado en clave de humor:

http://oligoqueto.blogspot.com/2008/03/esperando-nada.html

http://oligoqueto.blogspot.com/2008/04/el-amor-duele.html

Hay algún otro comentario a noticias etiquetadas como "periodicos", pero no siempre son en coña.

Un saludo.