Es lo que tiene aficionarse a algo, que uno no puede dejar de seguir interesándose por las cosas que se relacionan con ello. Aunque la materia en cuestión esté muerta y poco más se pueda saber de ella
En este caso, yo me aficioné en su momento a la serie Millenium, y me leí los libros. Y ahora veré las películas por poco que me aporten respecto a las novelas, solo por mantener el recuerdo. Y a lo mejor, lo dudo, dentro de unos años vuelvo a leerme los libros, para volver a encontrarme con aquellas historias tan entretenidas.
Como era de esperar, la segunda película de la serie continua la senda de la primera en todos los aspectos. El color, la fotografía, la ambientación y la forma de narrar la historia. Aunque en este caso lo cierto es que, al contener mucha más información que la primera película, y al tener una estructura mucho más intrincada, les ha costado prescindir de cosas para hacer de la película una obra compacta, que era una de las virtudes de su antecesora. Quién haya leído los libros se enterará sin ningún problema, y echará en falta muchas cosas, pero quién no lo haya hecho seguramente se perderá en varias partes de la película.
También comete un fallo que se observaba en la primera película, una humanificación excesiva de Lisbeth. No es que piense que el personaje deba ser una especie de deificación intrincada, pero lo cierto es que entre tanta información se pierde de vista que Lisbeth tiene grandes peculiaridades que la convierten en un bicho raro Y eso facilita el desarrollo de la narración, pues no hay porque dar tantas explicaciones, pero le quita buena parte de su gracia
Una vez que se le ha puesto cara a Lisbeth y a Mikael en la primera película, resulta más sencillo asumir a los actores y su historia. Como comenté en aquella crítica, me parecen bien escogidos y me resultan creíbles, lo cual es especialmente complicado cuando se trata de un personaje tan complicado como Lisbeth. Otra cosa son los personajes secundarios con cierta importancia, sobre todo Erika, a la que personalmente le echo en falta algo más de atractivo, y el de Ronald Niedermann, al que imaginaba mucho más imponente.
El resto de personajes, en general, son bastante intrascendentes en la historia tal y como la han contado en la película, así que pasan bastante desapercibidos. Dado que no se le ha dado transcendencia a la investigación policial y esa subtrama prácticamente no se toca, papeles importantes en el libro como los de Sonja Modig, Richard Ëkstrom y Jan Bublanski apenas se ven, por lo que tampoco es fácil opinar sobre la idoneidad de los actores.
Y solo merece la pena comentar que el propio Paolo Roberto se interpreta a si mismo en la película, lo cual le da cierta gracia.
Por lo demás, la historia es entretenida y se ve bien, aunque como ya comenté antes puede que pierda a algunos espectadores. Creo que es una película muy recomendable para los que hayan leído los libros y sigan con algo de mono por la serie. Y que al resto puede divertirles también. Solo puede ser más difícil para los que tengan problemas obsesivos con la estética de serie de televisión alemana, que es la que prima en las dos películas y hace pensar que, en cualquier momento, un perro llamado Rex va a aparecer detrás de la primera esquina.
En este caso me es complicado recomendarla. Se puede ver en el cine o se puede ver en casa, porque tiene mucho de telefilm y no aporta demasiado por si misma, pero soy fan de la serie Millenium, así que casi la recomiendo para la sala. Y si luego alguien se siente insatisfecho, siempre podré decir que las adaptaciones al cine no suelen ser muy buenas...
Disfrutadla.
miércoles 18 de noviembre de 2009
Millenium 2.
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lunes 16 de noviembre de 2009
400
¡¡¡¡Esto es Esparta!!!!
¡Ah!, no, que eso era en los 300...
Bueno, este es mi blog, y ya son 400 posts publicados, así que puedo gritar lo que me plazca.
Se dice pronto, 400...
Sí me va costando más publicar. No es fácil tener siempre cosas que decir, sobre todo cuando se es un tipo silencioso. Pero persevero y sigo aprendiendo. Y de lo que aprendo suelo intentar sacar cosas que contaros; me gusta esto de mantener un blog, aunque a veces resulte pesado y parezca una especie de obligación autoimpuesta muy poco razonable.
Pero bueno, aquí seguimos, y en este caso bastante cerquita del cumplimiento del 2º año del blog. Por un mes no hemos enlazado celebraciones.
Esperemos seguir así mucho tiempo, y esperemos seguir teniendo cosas que celebrar. Yo por ahora celebro un post más, casi de gratis, que escribir de estos no cuesta nada. Y quiero brindároslo a todos los que me leéis con interés y cierta frecuencia, porque sois los que me subís el ánimo cuando os descubro repetidas veces en el gestor de estadísticas.
Ya sabéis, sed felices, y brindad por mí cuando tengáis ocasión.
400, que bárbaro...
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viernes 13 de noviembre de 2009
La vida (2)
Retomando el tema de la vida, y una vez esbozadas las características básicas que definen a los organismos vivos, quiero continuar tratando algunos de los misterios que hacen que el hecho de la existencia de la vida me resulté tan impresionante.
Será la forma en la que continuaré narrando mis ideas, para evitar profundizar en arduas cuestiones que puedan ser muy pesadas y para centrarme en las cosas que de verdad me resultan más oscuras e interesantes.
En este caso trataré el comienzo, lo básico, aquello que nos unifica a todos los seres vivos. Materia, fundamentada sobre todo en carbono y agua, y energía, nuestro origen.
Como planteé en mi primer post, para mucha gente la vida es un paso casi necesario de relación de la materia entre si, ante unas determinadas condiciones. Como si con unos determinados ingredientes y con unos determinados pasos un guiso no pudiera salir mal.
Cualquiera que cocine sabe que eso no es cierto. Siempre hay variables que no se han tenido en cuenta y pueden tirar por tierra lo que estamos preparando. Pero eso no juega especialmente en contra de la idea, porque hay alguna variable más que ha de sumarse al planteamiento: sobre todo el tiempo y el número de experimentos.
En ese planteamiento de origen de la vida, pasaron muchos millones de años antes de que en la tierra surgiera algo que pudiera llamarse como tal.
De hecho, suponiéndole a la Tierra unos 4500 millones de años de historia, se cree que se dieron condiciones mínimas para algún tipo de vida similar a la actual a partir de los 4400-4300 millones de años, y que hay ciertas evidencias de presencia de formas de vida desde hace 3850 millones de años.
Eso supone un periodo de entre 550 y 450 millones de años de prueba y error que pudieron desembocar en la aparición de la vida. Tiempo suficiente para millones de experimentos fallidos, pero, quizás, también suficiente para alguno positivo que desembocase en el éxito que supone la existencia de bacterias, plantas, animales, hongos y demás organismos difíciles de clasificar.
No voy a explicar ideas actuales sobre el origen de la vida en la Tierra desde la materia inerte. Hay muchas, mucho más sofisticadas que las típicas que estudiábamos en mi época sobre los coacervados de Oparin y la sopa primitiva de Haldane. Y se pueden encontrar en la wikipedia de forma muy sencilla para después profundizar si se quiere.
Solo diré que, en esencia, hay dos tipos de teorías básicas: la abiogénica, que plantea un origen natural y espontáneo de los diferentes complejos moleculares necesarios para mantener la vida a partir de mecanismos físicos y químicos producidos en el planeta, y la panspérmica, que supone que esos complejos llovieron sobre la Tierra desde cometas (quizás incluso ya ensamblados en formas de vida primordiales).
Personalmente, creo que la panspermia no explica nada por si sola, solo lleva más lejos (unos cuantos años luz) la explicación. Pero al menos dice que no es capaz de explicar algunas cosas con los medios que tenemos a nuestro alcance.
Y las teorías abiogénicas siempre se pierden en un punto que es incapaz de explicar el ensamblaje de los primeros organismos más complejos.
Desde mi punto de vista, todas las teorías tienen puntos débiles, y es más que probable que algún día se llegue a la conclusión de que la forma más sencilla de explicar la vida sea a través de un cóctel bien mezclado de multitud de propuestas anteriores. Por ahora, sin embargo, ninguna es lo suficientemente convincente como para haberse estandarizado en la mente de los biólogos.
Pero de los últimas ideas sugeridas, me parece muy interesante una que plantea la posibilidad de que se generen colonias de organismos que no mantienen un mismo genoma, sino que contienen cada uno partes de un genoma combinable que permita generar estructuras diferentes.
Es una idea que suena muy difícil, muy rara, como si de alguna manera en el origen de nuestra naturaleza hubiera un Frankenstein compuesto de multitud de mínimos pedazos capaces de funcionar bien juntos. Pero que precisamente es interesante por basarse en la agregación de elementos más simples para dar organismos de orden superior, una idea ya bastante aceptada en otros aspectos de la evolución biológica.
Voy a concluir este post haciendo hincapié en algo que es posible que se nos esté perdiendo en toda esta explicación. Que sea cual sea el origen de la vida, es bastante coherente.
Es decir, que si bien no se puede aceptar sin más que toda la vida de la Tierra tenga un origen común, y existen de hecho ramas variadas con bastantes diferencias, la verdad es que todos los seres vivos nos parecemos en muchas cosas, y compartimos bases comunes que fácilmente podrían decidirnos por ese posible origen común. O bien, en diferentes orígenes muy parecidos, y no muy lejanos en el tiempo.
Continuaré, en algún momento...
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martes 10 de noviembre de 2009
(500) días juntos
Sí otra comedia romántica.
Pero de alguna forma no es una comedia romántica más. No sigue un esquema típico, ni una narración habitual, ni un desarrollo convencional... Es realmente una de las comedias románticas más originales que he visto, sin duda de las más interesantes desde aquella maravilla de cuyo título español prefiero no acordarme pero que en realidad se llamaba "Eternal sunshine of the spotless mind".
Venía avalada por un gran éxito de público en el último festival de Sundance, y se entiende bastante bien que gustara tanto. A fin de cuentas, Zooey Deschanel se ha convertido en una musa del mundo indie, y casi todo lo que toca tiene público.
Pero sobre todo se trata de que es una obra llamativa. De qué empezando porque está narrada a base de saltos en el tiempo que, lejos de distraer, la hacen más entretenida, y terminando porque sus dosis de realidad la hacen totalmente extraña en el mundo de azúcar en qué vive el género, nos encontramos ante una película diferente, divertida, entretenida, triste y graciosa.
Y se ve con la sensación de que se está ante algo distinto, como si hubiesen dado con una buena nueva fórmula dentro de un laboratorio donde siempre se usan los mismos ingredientes, agredeciéndose a la vez que resulte tan paradójicamente real.
Porque lo mejor sin duda de la película es eso, que es muy real. Que no nos plantan ante personajes que sienten siempre en un único sentido y que si en algún momento tienen dudas es solo porque hay que darle alguna gracia al final feliz.
No, aquí se nos plantean situaciones humanas y contradicciones reales, vaivenes, frustraciones, alegrías y penas. Los personajes que protagonizan la historia están vivos, mucho más que los de casi cualquier otra película. Y aunque sepamos que es una película, y veamos en todo momento que está narrada de una forma que podría hacerla artificial, nos creemos todo lo que les sucede y lo sentimos en parte, con la empatía del que sabe que lo que le cuentan es cierto.
No me explayaré en contaros de que va, porque con lo que ya he dicho cualquiera podría hacerse una idea y acertaría en buena parte. Ni tampoco quiero destacar mucho más que lo ya mencionado, su compleja estructura narrativa, que no se percibe, sin embargo, con desagrado. Los actores están bien, Deschanel sigue pareciéndome preciosa y la banda sonora, que forma parte esencial de muchas escenas, es una maravilla, simplemente.
Queda claro, pues, que es otra película que merece ser vista ya, sin esperar a que nos la estropeen en la tele con un montón de anuncios que compliquen el ritmo de su difícil estructura. Como poco es objetivamente diferente, original y seguro que un buen cinéfilo podrá al menos disfrutar con ello. Pero creo que además es una visión muy interesante del amor y de las relaciones de pareja, en la que cualquiera verá cosas con las que sentirse identificado. Una magnifica opción dentro de la oferta actual.
Disfrutadla.
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lunes 2 de noviembre de 2009
Si la cosa funciona
Y un año más, película de Woody Allen...
Cuando uno se para a pensar en lo prolífico que resulta este hombre, es fácil deprimirse. No son solo sus 39 películas dirigidas, ni sus múltiples guiones o su trabajo como actor. Es que además nunca ha dejado de escribir libros, mantiene su actividad como músico, tiene tiempo para liarse con actrices guapas e hijastras, y sigue acumulando nominaciones a los Oscar como el que colecciona cromos de béisbol (eso sí, de sus 21 solo ha ganado 3, y el último fue en 1986, aunque alguna película como "Match Point" merecían el premio).
Resulta abrumador que sea tan ingenioso y haga tantas cosas buenas, casi una ofensa hacia muchos de esos directores de culto que hacen solo una película cada decenio y casi parece que nos perdonan la vida por dejarnos verlas.
Woody no. No es un tío cercano, no se presta a entrevistas y cuando sale por la tele parece que le joda su fama. Pero cada año nos enseña algo nuevo, nos da parte de su mundo interior, que debe ser de lo más complicado, con verdadera honestidad, y con gran frecuencia nos deleita con obras de una grandísima calidad.
Y este año toca otra de las buenas. Una que recordará a mucha gente a sus comedias más antiguas, pues en realidad parece ser que fue escrita en los años 70, y que, aunque quizás no tendrá tanto éxito como otras, es sin duda de lo más divertido que nos ha presentado en los últimos años.
La película se centra en Boris Yellnikoff, un tipo raro, físico, que llegó a estar nominado para el premio Nobel pero cuya vida pasó del mayor éxito social a convertirle en una especie de anacoreta moderno. Boris es un misántropo engreído que no entiende el mundo y considera que todos a su alrededor son idiotas. Levemente mutilado en un intento de suicido fallido, allá cuando empezó la crisis espiritual que le llevó a ser un automarginado, Boris malvive en un piso descuidado, ganándose la vida con clases de ajedrez a niños cuya falta de capacidad le hacen autoafirmarse en su cinismo.
Pero en la vida las cosas no mantienen la lógica que a Boris le gustaría que rigiera el mundo. En la vida las cosas suceden más que se planifican, y cuando en su vida entra Melodie, todo empieza a cambiar, obligándole casi involuntariamente a dejar de ser el limón concentrado que Boris era.
La película se convierte así en la definición de una filosofía existencial, la de permitir que la vida nos suceda aceptando lo bueno que nos da. Si la cosa funciona, ¿porque tocarla?
Un pensamiento típico de la cultura estadounidense (no cambiar aquello que está produciendo buenos resultados) que incide en su pragmatismo, y que no es nada conservadora ni conformista, pues también puede interpretarse a la inversa: si algo no funciona, cámbialo.
Y un pensamiento que, cuando Boris y el resto de los personajes de la película asimilan, les hace más felices, pues les concentra en sus éxitos y evita que pierdan el tiempo con los fracasos. Como dijo Juan Ramón Jiménez, "no la toques más, que así es la rosa". Si tu jardín está lleno de rosas, no te lamentes porque no tienes margaritas y disfruta del olor y el paisaje...
Fuera de lo divertida que resulta la historia, y más allá de su fondo, uno de los grandes aciertos de la película está en su reparto. Encabezado por el peculiarísimo Larry David, que borda al extravagante Boris, se ve muy bien complementado por el trabajo de Evan Rachel Wood y de Patricia Clarkson. Interpretando a dos paletas que llegan a la gran ciudad huyendo de su pasado, representan el optimismo y la capacidad de cambio que Boris necesita para liberarse de su negativo cinismo, y lo hacen sosteniendo en todo momento el tono cómico del señor David.
Como no puede ser de otra forma, la película es de las que es obligatorio ver en el cine. Si eres un novato que descubriste a Woody Allen con "Vicky Cristina Barcelona", piensa que un tipo que hace una película al año a veces se equivoca, y que esta no tiene nada que ver. Y si ya le conoces, piensa que esta película esta a la altura cómica de cualquiera de sus películas más divertidas, así que no puede fallar.
Imprescindible.
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jueves 29 de octubre de 2009
La vida (1)
Como biólogo que soy, una de las cosas que más me maravilla en el mundo es "la vida". Y no esa que vivimos los seres humanos, más cercana al placer, al dolor y a nuestra forma de sentir, que también es abrumadora a su manera, sino al simple hecho natural de la existencia de la vida, que es un prodigioso misterio del que dependemos todos.
Plantearse el origen de la vida es una de las tareas más bonitas y complicadas que un ser humano puede iniciar. Inevitablemente, conduce a ideas sobre lo trascendente y lo metafísico, y supone por si mismo enfrentarse, por extensión, al hecho de que la nada pase a convertirse en algo. Representa para mucha gente el mayor de los misterios místicos y una razón poderosa para creer en un ser superior. Pero es que, desechando agentes externos en el paso desde la materia inerte a la viva, el misterio es aun superior, y llegar a imaginar como pudo producirse se convierte en una verdadera pelea contra nuestros límites.
Para poder situar la cuestión es preciso comprender qué supone que un organismo esté vivo, por lo que lo mejor es planteárselo desde lo más pequeño, aunque pueda resultar muy básico.
Así, según la teoría celular, la célula es la menor expresión de forma de vida que se puede encontrar, constituye la unidad fisiológica y funcional de la vida. Y además, todas las células proceden de otras células, por multiplicación de las anteriores en diferentes formas.
Por otro lado, las células se caracterizan por relacionarse con su entorno, intercambiando con él materia y energía. Y, sobre todo, por la capacidad de autorreplicarse (aunque algunas muy especializadas hayan perdido esa función), la cual es la característica más maravillosa e increíble de todo el proceso vital.
Por eso me parece tan mágico imaginar como se crearon las primeras células, como desarrollaron las herramientas para relacionarse con el medio y mantener su actividad, y como adquirieron la capacidad de replicarse; un ejercicio difícil, pero muy interesante, que ha dado lugar a modelos muy llamativos.
Y de hecho esas dos corrientes de pensamiento se cruzan de vez en cuando entre los pensadores que proponen como se originó la vida: hay quién cree que, con las condiciones adecuadas, la vida no es más que un estado superior de combinación de la materia, un paso necesario e inevitable ante el estado de organización previo. Mientras otros piensan que el conjunto de condiciones que nos han llevado a donde estamos solo puede darse con un grado de probabilidad mínimo, ínfimo, despreciable, y que no somos más que un capricho de la suerte o, tirando por el lado místico, el producto de la voluntad de un demiurgo.
Yo mismo, según me dé el aire, no se por que teoría decantarme, y no sé si considerarme un prodigio de las coincidencias o el escalón inevitable entre el caos y el orden (aunque en ningún caso pienso en una intervención divina).
Por ahora no me extenderé más, pues resulta un tema complicado y arduo. Pero continuaré disertando al respecto en próximos posts. No sé cuando, ni como, pero una cuestión así no puede quedar colgada...
Volveré.
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lunes 26 de octubre de 2009
Ágora
Tenía ganas de verla, de saber que podía hacer Amenabar con 50 millones de presupuesto y una idea histórica en la cabeza. No es que sea un gran fan de su obra, pero le tengo bastante respeto, y me gustó especialmente "Mar Adentro", así que siempre resulta interesante volver a ver lo que hace. Y con eso de que ya ha tocado con éxito diferentes campos me atraía saber cual era su versión de la Alejandría tardo-romana.
Pero no puedo decir que me haya gustado mucho, la verdad. Tiene cosas interesantes, y han trabajado muy bien la ambientación, pero la historia narrada no mueve demasiado y, personalmente, acabó aburriéndome un poco.
Coincido con algunas críticas que la han tildado de fría. Falta pasión en los personajes, y la que hay está tan centrada en la astronomía que es difícil sentir empatía.
Le he oído decir a Amenabar que cree que en parte esa sensación de frialdad se debe a que el personaje protagonista, Hipatia de Alejandría, es una mujer en una época en la que la mujer pintaba poco en el ámbito científico y artístico, y que eso hace que a mucho público, poco habituado a esa circunstancia, le resulte extraño. Pero no estoy muy seguro de que sea por eso, sino que más bien Hipatia resulta lejana y poco accesible y su vida está tan centrada en su ciencia que difícilmente despierta simpatía. Esta tan castrada que no atrae nada.
Y al final, en vista de esa ausencia de emociones más humanas, la historia se llena de otras tramas más políticas y guerreras que, en vez de completar lo que se nos quiere narrar, despistan sobre el objetivo de la película, diluyendo totalmente su alcance.
En realidad, al final la película sirve para cumplir dos objetivos: por un lado, establecer una metáfora entre la situación de la película y la actual intolerancia que se vive entre pueblos, culturas y religiones, y por otro el de narrar una de las situaciones de "martirio" de la ciencia ante el fanatismo religioso más tratadas de la historia. Y más o menos los cumple bien, pero perdiéndose por el camino las tramas emocionales más primarias que podrían darle a la película un mayor sentido y entidad.
Así, resulta difícil valorar bien una película que tiene, sin embargo aspectos muy positivos. Como digo, la ambientación resulta muy interesante, y se aprecia un trabajo muy bueno tanto en el desarrollo de decorados como en el de vestuario. Quizás se echa algo de menos que los personajes protagonistas tengan un aspecto menos JASP, pues aunque en realidad no tengo muy claro como eran físicamente los egipcios de los siglos IV dC y V dC, en ningún caso me los imagino con ojos claros, como muchos de los de la película. Pero por lo general, gusta la Alejandría que se nos propone.
Y también resulta atractiva la coreografía de las hordas que recorren la ciudad en busca de sus enemigos, cómo nos lo muestra el director y el tipo de tomas que emplea, con algunas aéreas muy llamativas.
Pero uno sale de la película con cierta sensación de vacío que la técnica es incapaz de llenar y que hace que la crítica global no pueda ser más positiva.
Sin embargo, y aunque por lo general no recomendaría verla en el cine, en este caso lo haré por un motivo: para apreciar la calidad de esa ambientación que he puesto en el centro de sus características positivas, creo que cuanto más grande sea la pantalla mejor.
Quizás sea un aliciente insuficiente, pero si ya se tiene curiosidad por ver la película de antemano se puede contar con eso como un mínimo que te llevarás seguro...
Ya me diréis.
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jueves 22 de octubre de 2009
District 9.
Buff, y como comento yo ahora esta película...
Honestamente, me cuesta. Me costó engullir ciertas partes de la película, y ahora que hace ya unos días que la vi, lo que me cuesta es encontrar las palabras.
Lo cierto es que "District 9" es una película diferente. Es como si en música a alguien se le ocurriera fusionar heavy-metal con reggaeton, y el resultado fuese lo suficientemente chocante y atractivo como para que funcionara a nivel comercial.
Pues en este caso lo que hay es una fusión de cine de ciencia ficción con el cine de protesta e inconformismo político más actual, realismo social envuelto en lucha entre civilizaciones de diferentes planetas.
Y el resultado es atractivo, abrumador en muchas fases y, para mi gusto, algo desigual en su desarrollo. Así que no tengo muy claro si me gustó o no, pero no puedo dejar de reconocerle ciertos méritos porque, en realidad, funciona suficientemente bien en muchos aspectos.
No sé, imaginaos que un día a Ken Loach le da por meterse en un campo de Darfur y narrar las desventuras de un par de refugiados, que viven sin esperanza, en ese lugar que originalmente debía ser su salvación pero que finalmente se ha convertido en una cárcel de la que difícilmente podrán salir jamás. Haría una película triste, que acabaría mal evidentemente, y que se centraría sobre todo en mostrarnos las desigualdades del mundo. Nuestra falsa sensación de seguridad, basada en las cosas que poseemos, y nuestra deshumanización al tratar con aquellos que apenas tienen nada más que su vida y se ven abocados a los destinos típicos de los que no tienen futuro: pobreza, mendicidad, drogadicción, perdida de la dignidad en todas sus facetas.
Ahora imaginemos que a un joven James Cameron le da por hacer una película de bondadosos extraterrestres, que llegan a la Tierra en busca de ayuda, pues se han encontrado con problemas en su nave espacial y se han visto obligados a hacer un aterrizaje de emergencia. Y que, en vista del miedo de los humanos, y las reacciones agresivas que este provoca, se ven obligados a acometer una misión de aprovisionamiento casi suicida para conseguir el combustible con el que volver a su planeta, haciendo en medio un gran despliegue de tecnología y superioridad intelectual. Sería una película de mucha acción, que acabaría con bastantes muertos y una visión bipolar del futuro entre el avance de la ciencia y el paso lento de nuestra cultura.
Bueno, pues una mezcla así es lo que me pareció ver en el cine, y el resultado fue un tanto desconcertante. Fue como si en cierta forma resultara demasiado esquizofrénica y desquiciada para mí, y como si en realidad me faltaran cosas en medio para unir ambas películas. Porque, por mucho que el guión se revuelva para combinar ambos aspectos de la historia, lo cierto es que se decanta rápidamente por uno de los dos caminos, pero recordando constantemente el otro, como con cierta melancolía. Y el final se me queda a medias, posiblemente porque ya estén haciendo la segunda parte que dejan en el aire.
Lo cierto es que es interesante, y que la crítica que pretende hacer llega en parte. Pero me dejó la sensación de que no se puede jugar con el realismo social a través de seres de otros planetas, pues parte de la empatía que sostiene esas películas se pierde.
Y que al final un contacto entre civilizaciones de ese nivel sería tan impactante que, por mucho que intentemos imaginar la situación, difícilmente podríamos asimilarlo a situaciones actuales de esa manera, lo que incide aun más en contra de su deseado realismo.
No sé, me cuesta recomendarla en un sentido u otro, aunque me puede la sensación de que es una película que merece ser vista. Que me parece que falla por momentos, y que confieso que sus fallos me provocaron algún momento de aburrimiento, sí. Pero también es cierto que es diferente, especial por tanto, y que no hay muchas ocasiones que se pueda decir eso de una película que no te ha convencido del todo.
Así que casi os diría que la veáis en el cine, que así además disfrutaréis más de algunos de sus efectos especiales y de algunas de sus imágenes más impactantes, y al final la visión de la historia que tenga cada uno será personal y es posible que difiera mucho de la mía.
Ya me diréis...
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lunes 19 de octubre de 2009
Malditos Bastardos.
Tarantino es lo que tiene, estilo propio, reconocible en cualquier circunstancia, ya sea envuelto en el mundo de los criminales profesionales, en las mafias internacionales de asesinos ninja o en una pseudoimaginaria Segunda Guerra Mundial.
Eso y talento. Sobre todo para escribir conversaciones que fluyen y se clavan, de perdonavidas callejero que da en el clavo, y para usar los ángulos de cámara más atrevidos consiguiendo que le queden bien.
Hay a quien le gusta más y a quien le gusta menos. Como también tiene cierta tendencia al exceso y abusa de algunas cosas, puede llegar a cansar. Y en un mundo en el que ni siquiera a todos les gustan los Monty Python, pedir que todos aprecien el negro sentido del humor de Tarantino puede ser pedir demasiado.
A mí me hace gracia, la verdad. Y me impresiona cuando veo sus películas y me encuentro con algunos de sus planos tomados desde los sitios más insólitos. Y me divierte cuando sus personajes son más chulos que un ocho y expresan filosofías descreídas llenas de una moral muy personal, que siguen con deontología algo enfermiza.
Y aunque puede que alguno de sus rasgos distintivos, como esos tiroteos a varias bandas que siempre repite, dejen de resultarme sorprendentes y prefiriera que intentara resolver esas situaciones de otra forma, sigue pareciéndome un genio incomparable en el manejo de los diálogos, con una capacidad inimitable para mantener la tensión en cada una de las palabras que pone en sus personajes.
En esta última película Tarantino se muestra tal y como lo reconocemos, cumple lo esperado, entretiene y le da a la historia una nueva perspectiva que consigue que , por muy repetitivas que puedan resultarnos las películas sobre la Segunda Guerra Mundial, ésta sea algo nuevo. Como siempre, los personajes son especiales, siempre llenos de la chulería del propio Tarantino, siempre con varias vueltas de tuerca y esquinas sorprendentes. Y una vez más da su mejor talla cuando los planta de dos en dos en duelos interpretativos que acaban en esas largas pero geniales disquisiciones con las que nos va desvelando hacia donde nos conduce la historia.
Entre los actores, destaca sin duda Christoph Waltz, que se come al resto cada vez que aparece interpretando al coronel Hans Landa, uno de esos personajes inolvidables que nos suele regalar Tarantino. Pero en general el reparto funciona muy bien, con un Brad Pitt pícaro en cabeza, que en algunos momentos me recordó a su amigo Clooney (¿quizás por el bigote? Ni idea), y una Mélanie Laurent muy convincente en su representación de la venganza.
Película para ver en el cine, sabiendo lo que se va a ver, claro. Puede que sea demasiado larga (153 minutos), puede que se hubiera podido recortar alguna cosa sin penalizar la narración, pero lo cierto es que no percibí problemas de ritmo y que me entretuvo y divirtió como de costumbre.
Imprescindible para los forofos de Tarantino, infumable para los que no le traguen y muy recomendable para aquellos a los que les sea más o menos indiferente y quieran simplemente entretenerse.
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domingo 18 de octubre de 2009
Cumpleaños feliz
Este viernes pasado fue el segundo cumpleaños de este blog. No se me pasó, ni se me olvidó felicitarle, pero la verdad es que no tuve tiempo de redactar nada para remarcar la fecha. Y hasta hoy no he podido ponerme.
El año pasado, para celebrarlo, escogí mis mejores posts del año y los agrupé en una etiqueta que permitía leerlos todos fácilmente. Escoger era mucho más difícil entonces, porque había mucho más entre lo que elegir, y porque posiblemente fue ese año cuando traté mis temas favoritos. Pero voy a intentar hacerlo de nuevo, escogiendo aunque sea un puñado de lo más interesante, lo más personal, lo que de verdad merece más la pena entre tanto relleno de música y cine:
Así pues, los elegidos de este año son:
Sentido del humor: 30-10-2008. Mi pequeña oda al sentido del humor de mi grupo de amigos. Y en definitiva, a ellos.
El muro: 21-11-2009. Correr el maratón es una experiencia que marca. Una de esas que nunca olvidas, menos aun cuando alguien realiza según que proezas.
Atila: 22-1-2009. Personas que son casi personajes, y que se recuerdan con cariño pese a que a su paso no volviera a crecer la hierba.
Miedo y Dolor: 16-2-2009. Una visión a la relación entre el miedo y la felicidad, la belleza y el dolor, acompañando a Punset.
Las confusiones del ser humano: 30-3-2009. Mi visión personal sobre el concepto de persona y el ser humano como centro de la ética.
Billar americano contra un único agujero: 6-4-2009. Buenos años y primeras experiencias. Un poco de humor para una situación traumática.
12-05-2009: 12-05-2009. Porque el corazón manda. Hay personas que parece que nunca han estado, otros nunca se van. Ésta tenía la peculiar capacidad de cumplir ambas frases.
El pequeño escritor que hay en mí: 9-9-2009. Una pequeña historia personal. Quizás no sea muy buena, pero soy yo, es mi infancia, son recuerdos que no quiero perder.
La mochila: 6-10-2009. Uno de los más recientes, pero también uno de los más complicados en realidad. La mochila sigue cargada de monedas, y pesa aun más.
Y con esta pequeña selección doy por concluida mi lista de este año.
Como veréis, son pocos, y son sobre todo los más personales. A ver si este año me trae más letras que el pasado y tengo más para el que venga.
Disfrutadlos a mi salud.
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