lunes, 23 de junio de 2008

Margot y la boda

He de decir que me pasa muy pocas veces que vaya a ver una película y salga del cine desconcertado y sin tener claro lo que me quieren contar. Pues con "Margot y la boda" he dado con uno de esos raros casos, y realmente aun no tengo muy claro que contaros al respecto.

Os puedo decir que está interpretada por una cada vez más plástica Nicole Kidman (y no me refiero a su elasticidad, ni a su capacidad de transformarse en sus personajes, sino a su cirugía) y por una estupenda Jennifer Jason Leigh, acompañados por el histriónico Jack Black. Y que ambas lo hacen bastante bien, mientras que él se queda en... histriónico.
La escribe y dirige Noah Baumbach, que fue nominado al Oscar en el 2006 por la película "Una historia de Brooklin" (maravillosa traducción del original "The Squid and the Whale"). Y creo que pretende profundizar en las relaciones familiares (como en aquella) y en como las familias se destruyen y se reunen a partir de los hechos que conforman las vidas de cada uno de sus componentes.

Pero que queréis que os diga, no me enteré demasiado. Quizás sea porque fui a verla en un horario inusual en mí, o porque directamente la película es complicada, no sé. El caso es que al salir del cine me fui con la sensación de que los personajes que protagonizaban el film, sobre todo el de Nicole Kidman, estaban extremadamente desequilibrados. Y que, pese a tener características profundamente humanas, eran muy difíciles de creer, al resultar muy sacados de quicio.

Y cuando intento entresacar alguna conclusión sobre lo que vi, no encuentro nada, como si el vacío familiar que me han querido contar hubiese profundizado en mí, con lo cual a lo mejor incluso se trata de un acierto. O peor, como si la película realmente no contase nada de interés y simplemente se recrease durante 90 minutos en incidir en los fallos de sus personajes, sin avanzar en ningún sentido...
Honestamente, creo que la película fracasa, pues pienso que pretende ser una visión hiperrealista de los defectos humanos centrados en el ámbito familiar. Pero los personajes amontonan tal cantidad de peculiaridades que resultan de todo menos normales, y la realidad se escapa completamente por sus extravagancias. O eso o los americanos son demasiado raros y aun no me había dado cuenta.

Para los que estáis interesados en verla, pues nada, solo aconsejaros tener paciencia, que cuando parece que al final se pueden resolver algunas incógnitas, la película se acaba, y así da la sensación de que es más corta, y saldréis más contentos. Y para el resto... pues oye, que tampoco hay porque ver toda la cartelera, así que si tenéis algo más interesante que hacer (pintar juncos, por ejemplo), no dejéis de hacerlo.

Y ya sabéis, a ver mucho cine y a ser felices...

4 comentarios:

Luna Carmesi dijo...

Me va a costar verla en cine...
Con el Black por ahi...
Y eso que me cae bien... pero es lo que hay...
;-)

Jovekovic dijo...

He visto la película, una de las pocas películas modernas, que he visto en el cine, y me ha gustado. Nicole Kidman es una actriz sobrevalorada, muy sobrevalorada que se come las películas por exigencia de las "majors". Jennifer Jason-Leigh es una de esas extraordinarias actrices norteamericanas, que alcanzan la gloria en alguna película, más o menos independiente, a los cincuenta y muchos años, cuando ya no pueden hacer sombra al estrellato de la kidman de turno.
Pese a esto la película me parece bien construida, con un toque ácido que no se dulcifica en exceso, como viene siendo habitual en el pseudocine que nos bombardea.
Y además sale Ciarán Hinds, el Julio César de Roma, un actor colosal.

oligoqueto dijo...

Pues mira en cuanto a gustos actorales coincidimos, pero la verdad es que la película me resultó más bien aburrida.

No es que prefiera que me dulcifiquen las historias (porque te doy la razón en que se hace en exceso), pero es que no conseguí "entrar" en ningún momento. Y me pareció una lucha constante entre las dos hermanas que ni me resultaba creíble ni me llevaba a ningún sitio...

De todas formas, cada día veo más pseudocine, y cada vez menos cosas serias, así que igual he perdido capacidad crítica, no sé...

Jovekovic dijo...

Admito que tengo una tendencia a ver películas "a la francesa"; ésas historias aparentemente planas, que discurren como un río por el meandro. "Margot y la boda" tiene mucho de éso, además de dos actores que a mí me fascinan, que también ayuda a contemplarla con más benevolencia.
Yo he pasado por crisis como la tuya, pero las he salvado con el refugio arcádico del cine clásico.