martes, 3 de marzo de 2009

Grafos.

Hace unas semanas, viendo la película Valkiria, con ese comienzo en el que Tom Cruise escribe en un cuaderno con una preciosa letra, me quedé pensando en como han cambiado las cosas con el avanzar de los tiempos, y hasta que punto la caligrafía ha dejado de ser algo importante.

Por mi casa aun quedan restos de manuscritos familiares, de mis abuelos y bisabuelos, en los que se observa la perfección de los trazos, y una calidad de letra que casi parece salida de un molde de imprenta. Letras que además, pese a ser perfectamente reconocibles, no tienen mucho que ver con las que yo aprendí en la escuela, y son ricas en rizos y ornamentaciones que nunca usaría, pero que son inequívocamente distintivas y mucho más estilosas de lo que jamás serán mis pobres rayas y curvas malamente garabateadas.


Mi letra es pequeña y rápida, como si la hiciera para que nadie pudiera leerla. Yo la entiendo, pero desde que no me hace falta que la entienda nadie más, me he decuidado mucho, y poco me importa si las diferentes letras se colapsan sobre si mismas o si no hay quién sea capaz de identificar una frase de diez palabras sin estar yo mismo traduciendo.
Y la verdad es que, en mi entorno, abundan las letras poco legibles. Hay puntuales y magníficas excepciones, incluso artistas de la caligrafía, pero es más habitual encontrarse con aquellas que parecen un electrocardiograma, el gráfico de un medidor de terremotos o la línea indecisa de una máquina de la verdad. Y la mía, es de las peores.

Imagino que no soy un caso único, y que hoy por hoy debe ser difícil encontrar a gente que tenga una muy buena caligrafía. La gente cada vez se ve menos forzada a escribir a mano, y la profusión de ordenadores hace que se pierda la práctica. Seguro que hoy en día los niños no tienen buena o mala letra, tienen Arial o Times New Roman, o una informal Comic Sans...
Pero viendo esas maravillosas firmas de antaño, y esas enrevesadas vueltas en las ges y las zetas de mis antepasados, no puedo evitar pensar que hemos perdido con el avance, por muy claro que quede ahora escrito todo...

Ahora, eso sí. Menos mal que existen letras de imprenta, porque si no todas estas tonterías que os cuento se perderían para siempre. Y no como lágrimas en la lluvia, sino más bien como rayajos de lana en un desordenado ovillo...

5 comentarios:

Cyllan dijo...

Justo esta mañana en el despacho comentaba con una compañera las mismas cosas que dices aquí. Ha descubierto un plano con rotulación a mano y una letra preciosa. Y sólo era de los 60!
Mi letra es legible perfectamente pero no es como las de antes engoladas claro. Mi hija está aprendiendo a escribir y la hace preciosa, en realidad cuando aprendemos todos la hacemos genial, recuerdo los cuadernos Rubio jajaj. Se sigue enseñando a día de hoy esa forma ligada de caligrafía, pero luego la perdemos. Supongo que eso que vamos perdiendo lo ganaremos por otro lado, ahora el arte es otra cosa y también se escribe muchísimo más, apuntes y todo eso, o quizá sólo es cuestion de modas.

Jove Kovic dijo...

Yo tengo una de las peores letras del mundo, afortunadamente un psicólogo con conocimientos contrastados de grafología, me quitó el complejo de psicópata o algo peor.

Anónimo dijo...

No he sido nunca amante de la caligrafía y de su prima la ortografia....pero aprecio de una manera artistica a quienes son capaces de hacerlo.


Yo soy de Arial.

Anónimo dijo...

No he sido nunca amante de la caligrafía y de su prima la ortografia....pero aprecio de una manera artistica a quienes son capaces de hacerlo.


Yo soy de Arial.

oligoqueto dijo...

Cyllan: ¿Se escribe más? Es muy posible, pero no a mano, la verdad.
Cuando encontramos una letra del pasado casi siempre es bonita ¿no?

Jovekovic: Yo igual debería ir a uno, porque a veces me cuesta reconocer mis propios escritos...

Alice: Yo con la ortografía no tengo ningún problema. Es más, soy de los que escriben todos los SMS completos porque no me gusta ver según que formas de escribir. Pero la caligrafía me puede.
En Japón, con eso de que usan ideogramas más o menos complejos, la caligrafía es un verdadero arte...

Saludos.