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miércoles, 9 de diciembre de 2009

Adventureland.

El mundo de la fama es a veces un tanto caprichoso, y otras depende tanto de determinados contextos que resulta impredecible.
Yo no sé hasta que punto los productores de la saga "Crepúsculo" sabían lo que manejaban cuando decidieron realizar las películas tirando de la serie de libros. Si tenían claro que era un bombazo y que iba a generar tanta expectación y alcanzar el éxito de taquilla que finalmente ha alcanzado, o si simplemente esperaban que fuesen películas con una buena rentabilidad, sin tirar cohetes. Pero lo cierto es que por la elección de sus protagonistas, chicos guapos pero no muy conocidos, me da que pensar que en principio no contaban con algo tan grande. Que apostaron por gente nueva para no inflar los presupuestos y seleccionaron entre caras no demasiado vistas. Y que solo a posteriori se han dado cuenta y, eso sí, han sabido incentivarlo y magnificarlo para ampliar al máximo su fama.

El hecho es que hoy en día tenemos nuevos sex-symbols en la oficina. Ellos, el vampiro y el hombre-lobo, robando el corazón de histéricas jovencitas, y ella, la humana, repartiéndose en un montón de películas para desencasillarse mientras continúa la saga vampírica (ganas tengo de verla interpretando a Joan Jett en el biopic de "The Runaways"). Y de la noche a la mañana todo lo que hacen es noticia y parece que son lo más grande que ha parido madre...

No conozco nada de la saga "Crepúsculo", lo confieso. Ni me he leído los libros ni he visto las películas ni tengo bases para juzgar su trabajo. Pero personalmente me sorprende el éxito de esta chica. No es nada fea, pero no es una belleza, y tiene un aspecto tan de persona torturada, aumentado por sus perennes ojeras, que resulta llamativo que sea tan atractiva para tanta gente (aunque quizás la moda del momento sea ese aspecto torturado y ella esté dando en el clavo, claro).

El caso es que gracias a ese éxito suyo se estrenó en España la película "Adventureland", en cuyo rodaje estaba cuando le hicieron el casting para "Crepúsculo", y que seguramente nunca hubiese entrado en nuestra cartelera de otra forma. Ni en la española ni en ninguna otra, ya qué que se estrene en el 2009 cuando fue rodada en el 2007 sólo se explica por ella. Porque no es una mala película, pero tampoco tiene nada que la haga excelente, porque es una película de producción independiente de esas que si no triunfan especialmente en Sundance pasan desapercibidas y porque está protagonizada y dirigida por medio desconocidos que simplemente hacen un trabajo muy decente.

La película se centra en la vida de James (Jesse Eisenberg) en el verano de su graduación en el "high school". Se supone que es un verano de disfrute, de vivir el premio que sus padres le habían prometido por alcanzar el objetivo de conseguir plaza en Columbia, de viajar y divertirse antes de iniciar la universidad. Pero el padre de James se ve descendido en su empresa, y los planes caen a plomo, y James se ve obligado a ponerse a trabajar en Adventureland, un viejo parque de atracciones, para conseguir dinero con los que empezar sus estudios tal como tenía planeado.
Pero Adventureland, que comienza siendo un odioso símbolo de su desgracia, se convierte en lo mejor que le podría pasar a James, un lugar donde descubrirse a si mismo, donde madurar, donde conocer gente y enamorarse. Y ese verano cambia por completo su vida.

Este tipo de historias tan "El guardián entre el centeno" aparecen de vez en cuando en el cine y no siempre están bien llevadas.
Pero en este caso funciona bastante bien. Sin abusar del romanticismo, sin querer resolverle la vida a cada personaje y sin evitar fracasos ni regodearse en los éxitos, resultando realista, Greg Mottola (que hasta ahora solo era conocido por haber dirigido "Supersalidos") crea una ficción creíble y llena de miserias personales y pequeños triunfos, como en la vida misma.
Si además los actores también están bien, el resultado tiene que ser al menos positivo, y lo cierto es que tiene muchas más cosas buenas que malas.

Pero peca en un punto relativamente crítico, y es en el ritmo.
No es que la película decaiga o tenga momentos en los que las cosas se aceleren o ralenticen sin sentido. Es simplemente que es lenta, y corre el riesgo de resultar aburrida para espectadores poco pacientes. Y que hoy en día hay mucho espectador impaciente para apreciar determinadas películas, pues en base a su calidad la película jamás debería haber tenido problemas para estrenarse.

Personalmente, me resultó una película bastante interesante, y me gustó y me sentí implicado con los personajes. No es una película enrevesada llena de situaciones complicadas, es solo una película sencilla que cuenta una historia casi íntima, aunque por el camino no se deja sin contar un montón de tragedias familiares. Y hace de esa sencillez creíble su mejor baza, pues conmueve sin buscar estridencias que puedan desequilibrar su guión.
Así que, para mí, es una película digna de ser vista en el cine. No para buscar unas horas de entretenimiento intrascendente, ni tampoco para comerse demasiado el coco con cuestiones serias, sino para algo intermedio en que nos conformemos con ver un rato importante de la vida de un desconocido. Si te aburren las cosas así, mejor déjala pasar, pero si te puede resultar interesante, es una buena opción.
Ya me diréis.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

The Sounds.

Hacía ya tiempo que no iba a un concierto, así que hacía tiempo que no comentaba ninguno por aquí. Pero este mes de noviembre pasado he tenido la oportunidad de ir a ver dos y me he dicho que no estaría mal romper el ritmo de posts que llevo, que casi solo me dedico al cine.

El primer concierto que fui a ver fue de un grupo escocés que es poco conocido, pero del que ya había hablado en el blog hace un tiempo. Me ha costado encontrar el post original porque ahora me he dado cuenta de que ni siquiera mencioné el nombre del grupo entonces, pero casi que compenso el error: Camera Obscura.
Pero no me voy a centrar mucho en ellos porque, aunque en vivo me demostraron ser una banda estupenda con un magnífico directo, la verdad es que fue un concierto más bien tranquilo, no me generó sensaciones extraordinarias. Si vuelven a venir es posible que vuelva a ir a verlos, pero no serán una prioridad, que queréis que os diga.

El segundo concierto en cambio fue algo distinto, una experiencia magnífica que repetiré cuando quiera que el grupo vuelva a Madrid (si no hay situaciones de orden mayor que lo impidan, claro). Se trata del grupo sueco (que no finlandés, como me dijeron en el concierto) The Sounds.
A The Sounds los vengo siguiendo desde su primer disco, en el 2002, cuando escuché en la radio la canción "Living in America" y enseguida me enamoré de la combinación del órgano con la voz de Maja, la vocalista, y la fuerza y ritmo impuesto por la batería y la guitarra.


Se podría decir que esos son los elementos principales del grupo, una combinación que hace que en la Wikipedia les incluyan como grupo de New Wave, pese a que para mi gusto lo que hacen es más bien rock independiente e incluso, en ocasiones, música pop y punk.
Pero al final da igual como quieras que lo llames si lo que suena suena bien. Y todos los discos de The Sounds suenan muy bien.
Lo que no sabía era que tal sonaban en directo, aunque había oído hablar muy bien de sus actuaciones. Algo sobre que Maja era un espectáculo en si misma, aunque no tenía noticias de que tal resultaba el resto del grupo. Y la verdad es que salí encantado del concierto, de la calidad de la banda y, sobre todo, efectivamente, de la vocalista, una de esas personas cuya actitud merece casi por si sola el pago de la entrada.

Me explico: el grupo es bueno. El teclista tiene momentos grandiosos en los que sus solos se hacen dueños del concierto, y son muy efectivos transmitiendo constantemente su intensidad al público. Apoyados en los sonidos fuertes de guitarra y bajo, y en la potencia de la batería, hacen que las canciones superen en directo toda la fuerza de la producción de los discos. Incluso hubo un momento en que sacaron a escena un par de cajas de batería electrónica y entre el guitarra, el teclista y el batería se combinaron para hacer un tremendo solo a tres manos, perfectamente sincronizados, levantando al público con algo como poco distinto a lo habitual. Y eso que ya de por si se trata de un público muy entregado que se sabe de pe a pa todas y cada una de las canciones.
Pero si el grupo tiene algo que se sale de verdad de lo normal, eso es su cantante: Maja, una chica que no es arrebatadoramente guapa pero que es algo más que resultona, y una tremenda fiera, al menos cuando se sube al escenario. Y su banda es perfectamente consciente de esa baza, así que le saca el mayor partido posible.

Para empezar, la primera canción la tocaron sin ella, cantando el teclista y con mucho efecto de humo, generando intriga. Pero fue terminar y aparecer ella, y revolucionarse la actuación. Lo primero que hizo Maja fue arrojar el cigarrillo que estaba fumando al público. Ella manda y hace lo que le da la gana, y el público lo entiende y lo acepta sumiso. Y después no dejó de seguir arrojando cosas: latas de cerveza, botellas, algún otro cigarrillo. Incluso puede que soltara algún escupitajo, sin perder aun así nada de su glamour salvaje...
Y a lo largo de la actuación acompañó el concierto con palabras constantes para levantar al público y de bailes subidos de tono para levantar a los muertos. Lo dicho, un verdadero espectáculo en si misma.
Os dejo con un vídeo que he encontrado en YouTube del mismo concierto al que fui, y que me ha sorprendido por la calidad del audio. Os haréis una idea de lo que digo:


Si no conocéis el grupo, os animo a buscar cosas suyas y escucharles sin calma: son un grupo destinado al movimiento. Y si podéis ir a verles actuar en algún momento, no lo dudéis; aunque no os guste mucho su estilo es sin duda un grupo que merece la pena ser disfrutado en vivo.
Termino con otro vídeo de una de sus canciones más conocidas. Este no es en directo, su misión es que apreciéis mejor al grupo:


Espero que os gusten.

viernes, 28 de agosto de 2009

Enemigos Públicos.

La verdad es que fui llevado a verla sin resistencia.
Había disfrutado mucho el trailer y parecía una película más que apetecible, así que acepte sin dudar y cai en la trampa. Y sí, disfruté de un buen rato de acción de la buena, enmarcada en esa peculiar forma de expresarse de Michael Mann, que tanto tira de la fotografía y el empleo del color, y de sus protagonistas tan peculiares...

Pero al final...
Pero al final la película, de repente, muta y se transfigura. Y se vuelve introspectiva y pretenciosa, y lenta, demasiado lenta. Y toda la acción que habíamos disfrutado antes, todos esos robos y tiroteos que trufan la historia de Dillinger y que habían conducido a la película al momento de definirse y completarse con el fin que todos sabíamos aunque no conociéramos la historia de uno de los ladrones más famosos de la historia de los EEUU, se olvidan, se dan de lado y se nos "obsequia" con media horita más de película en la que no pasa nada más que la nada, muy bien contada, eso sí, muy bonita, pero la nada... todos esos momentos se pierden en el tiempo, como lágrimas en la lluvia... y casi dan ganas de que sea la hora de morir...

No, no es tan mala como lo pinto.
Seguramente sea al revés, bastante buena. Y seguramente quien vaya a verla la disfrute mucho. La fotografía es preciosa, las interpretaciones son muy buenas, sobre todo las de Johnny Depp y Christian Bale, sin olvidar a Marion Cotillard, que sale muy guapa, y hay quién la vio conmigo y le pareció entretenida. Pero es que ese final taaaaaaaaaan largo me superó, me rompió totalmente el ritmo, me dejó KO. Y salí del cine más cabreado por ello que otra cosa. Aunque también es posible que haberme pasado casi 9 horas en un parque de atracciones justo antes, y haber dormido menos de 3 horas esa noche tuvieran parte de culpa. No sé, no es que me encontrara cansado, pero igual estaba ya irascible...

Así que si te van mucho los gangsters, o Michael Mann o algun actor, y estas de buen humor y puedes perdonar el bajón de ritmo final, ya sabes, no dejes de verla. Te recomiendo una consola de bolsillo para el final, pero seguro que te gusta.
Pero si te afecta la crisis y prefieres no gastarte el dinero en verla en una sala, no te molestes demasiado. Seguro que dentro de no mucho acabarán poniéndola en la tele, y allí con eso del zapping, el final te resultará mucho más entretenido...

martes, 25 de agosto de 2009

Relámpagos...

Hubo un tiempo, cuando era un adolescente, que formé parte de un club de atletismo junto con algunos compañeros de colegio. Alguno de ellos es, de hecho, de mis mejores amigos hoy en día.

Ya desde antes de aquello me gustaba mucho el atletismo, correr, saltar... Pero desde entonces la afinidad es algo diferente, entendiendo lo difícil que son algunas cosas, los esfuerzos que implican, y admirando especialmente a quienes dedican su vida a un deporte que, pese al profesionalismo de muchos atletas, tiene todavía mucho de amateur y falta de recursos. Sobre todo aquí, en España.

Este verano he podido disfrutar en casa de uno de los mejores campeonatos del mundo de atletismo que ha habido jamás. El gran protagonista, y al que se recordará para siempre al pensar en Berlín 2009, es Usain Bolt, pese a que seguramente él mismo se encargará de que sus marcas no queden para la historia. Pero se corre el riesgo de que, ante la grandilocuencia de la prensa y su desenfadada actitud, se pierda de vista la magnitud de lo que ha hecho.
Y es que lo que ha hecho es inmenso...


En un mundo donde los pasos evolutivos se miden en niveles de una centésima, Bolt crece en décimas, haciendo que parezca fácil superar los límites que gente tan grande del atletismo como Carl Lewis jamás hubieran siquiera soñado alcanzar. Porque, en un mundo realista, sus marcas son de sueño. Y porque, además, muchos creemos que puede llegar más lejos, viendo su juventud y los defectos que aun le quedan por pulir...

Dicen que con Bolt nos estamos acercando a los límites del ser humano, aunque es posible que dentro de unos años un tipo gigante de 2,20, con una coordinación extraordinaria y que haya preferido el atletismo a otros deportes que den más dinero, sea capaz de moverse más rápido que él, y romper cualquier previsión.
Pero, sea como sea, nunca olvidaré el sentimiento de vivir un momento único cada vez que he visto a este monstruo batir un récord mundial. Aunque haya sido tan a distancia, y aunque la televisión sea tan fría. Momentos de esos que, por muy silencioso que se sea, se quieren compartir y se disfrutan comentando.

Usain Bolt ha batido todas las marcas que el hombre había marcado en el último siglo de deporte, reales y ficticias. Y su importancia va más allá de los récords y los títulos, pues entra de lleno en el mundo de la imaginación y la fantasía, el mundo que el ser humano más gusta de explorar.
Solo espero que el relámpago duré mucho más que un centelleo resplandeciente, y que su luz continúe cegándonos la razón por muchos años más.
Que soñando así se duerme mucho mejor...

viernes, 19 de junio de 2009

Saint Etienne.

Saint Etienne es un fabuloso grupo inglés que lleva desde comienzos de los años 90' dando guerra en el mundo de la mejor música pop y dance.
Sus discos están plagados de canciones que levantan el ánimo y ponen en pie a cualquiera con algo de sangre en sus venas. Y tienen además el buen gusto de seguir en activo, con lo que, de cuando en cuando, se puede encontrar material nuevo del grupo o incluso se les puede ver de gira aquí en España.

En ocasiones practican un pop muy íntimo o hacen canciones climáticas más cercanas al chill out. También se mezclan a veces con ritmos latinos y de otras influencias o juntan orquestaciones que recuerdan a los mejores Pizzicato Five.
Pero a mí me llegan sobre todo cuando juntan su vena pop más juvenil con la dance y ponen a bailar al personal, cuado nos meten por los oídos los ritmos de canciones apasionantes como "He's on the phone", "Sylvie" o "A good thing". Si bien diría que su último disco de estudio, "Tales from Tumpike House", se tira hacia un estilo más decididamente pop que no me desagrada en absoluto...




Pensaba dejaros aquí un vídeo de una de esas grandes canciones ya mencionadas, pero me he encontrado con el vídeo de otra y ahora lo único que se me ocurre es poneros los dos:

"He's on the phone"


"Sylvie"


Y para terminar, una de esas cosas que las ves y cierras los ojos momentáneamente para comprobar si es o no verdad. Una versión del grupo del "La, La, La" escrito por el Duo Dinámico y con el que gano Eurovisión la única e incomparable Massiel.


Disfrutadlos.

lunes, 15 de junio de 2009

Los mundos de Coraline

Tenía muchas ganas de ver esta película.
Por muchos motivos. Porque me gusta mucho todo tipo de animación, ya que tengo claro que permite narrar de formas que a la realidad le queda lejos. Porque desde los primeros trailers y críticas tuve claro que era suficientemente siniestra como para ser interesante solo por eso. Y, por supuesto, porque me encantó "Pesadilla antes de Navidad" y no podía dejar de confiar en Henry Selick.

Y lo cierto es que salí del cine más que contento. Por todo lo que me esperaba y por cosas que no sabía que iba a ver y me dejaron gratamente sorprendido.

La historia es maravillosa. Es oscura, mucho, posiblemente demasiado aterradora para los niños, si es que alguien había pensado ir a verla con ellos. Es una fábula que, como todo buen cuento que se precie de serlo, contiene en su narración metáforas que pretenden enseñar al niño cosas importantes. En este caso, como ocurre en "Caperucita Roja", una metáfora terrible sobre las consecuencias de confiar en las lisonjeras palabras de quien nos vende un mundo de ensueño y solo pretende arrebatarnos nuestra alma.
Aunque, como buen cuento que es, también tiene otras lecturas muy interesantes que convierten a la película en una hermana cercana de "Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas" o de "El viaje de Chihiro". Así, con esta otra visión, se nos cuenta también lo que significa madurar, lo que implica en cuanto a decidir nuestro destino y lo que supone de enfrentarnos a nuestros miedos y también de abrirse a una nueva perspectiva de la realidad.Es, en cualquier caso, una historia genial sobre el tipo de cosas que uno debe aprender al crecer, aunque es difícil que un niño se dé cuenta de todo ello con plena consciencia (y, como ya digo, es tan siniestra que puede que a algún pequeño le provoque más miedo que otra cosa).

Por otro lado, en lo referente a la calidad de la animación, ésta claro que hoy en día hay sistemas con los que se obtiene una mayor fluidez que con el stop motion. Pero la verdad es que la magia artesanal que desprenden hace que este tipo de películas resulten especialmente entrañables. A mí siguen trayéndome sentimientos un tanto contradictorios, de añoranza y de cierta melancolía, pero sobre todo de fascinación por la meticulosidad que requieren. E inevitablemente me vienen a la cabeza recuerdos de cortos de animación de la Europa del Este que veía en la tele cuando era pequeño, y que siempre me produjeron algo de mal rollo, no sé muy bien porqué. Eso sí, hoy en día aprecio mucho la técnica, y no me causa ningún rechazo en las películas de animación modernas.

En el apartado de lo que no me esperaba de ninguna manera, destaca sin ninguna duda el efecto que me produjo el empleo de la tecnología 3D.

No había visto ninguna película moderna que empleara esa tecnología, y ni siquiera había acudido a ver algo así en un cine IMAX, así que en realidad no tenía muy claro que esperar. Solo conocía esos tristes remedos de película 3D que hace mil años ofrecía TVE y que, para apreciar minímamente, precisaban del uso de unas gafas con un cristal rojo y otro azul. Vamos que, en realidad, mis expectativas eran tan mínimas que al encontrarme con un resultado tan espectacular me quedé impresionado.
Supongo que no todas las películas 3D estarán tan bien, y sospecho que "Los mundos de Coraline" fue concebida desde sus inicios para emplear esa tecnología, con lo que seguramente la explota mejor que otras películas. Pero lo cierto es que, solo puedo invitar a cualquiera que quiera verla que lo haga en un cine preparado para ello, porque la experiencia merece especialmente la pena. Es más caro, sí, pero no tiene ni punto de comparación con la experiencia que provoca una película que se vea tan plana como es habitual.

Como conclusión, solo me queda recomendar encarecidamente a cualquiera que me lea que vaya a verla al cine (ya digo, a uno preparado para el 3D, que no sea Kinepolis). Hay películas que no se pueden dejar para el televisor o el ordenador, y esta es una de ellas.
¡Ah! se me olvidaba una cosa: la mejor secuencia 3D de toda la película, la que me pareció más impactante, transcurre al final de los títulos de crédito. Merece la pena quedarse a verlos.

jueves, 14 de mayo de 2009

Girls in love.

Había pensado escribir este post dedicándoselo al autor de la canción que le da título, Andreas Dorau, haciendo algo más amplio e interesante.

Pero lo cierto es que me estaba resultando muy complicado acceder a información sobre él, y que tampoco sé demasiado de su música (tengo un disco que me compré de segunda mano por Amazon, y otro en mp3 que me bajé hace años, cuando acceder a la música que me gustaba era mucho más difícil). Y para que engañarnos, es un tipo de escucha complicada, incluso en cosas animadas como "So ist das nun mal" o "Demokratie"...



Así que he decidido que más me vale dejarme de tonterías y centrarme en lo que conozco bien, que es este pedazo de hit llamado "Girls in love".


Conocí la canción en las ya comentadas fiestas yo-yo, pinchada por Borja y Diana (ex Meteosats), y fue un flechazo a primera escucha. Una de esas canciones de ritmo rápido que te hacen saltar y bailar cada vez que la escuchas. De las que pones en una fiesta donde solo suenan canciones de los 40 principales y le parece interesante hasta a los que están cantando a gritos las moñerías más tontas de Bisbal. O, si no es así, al menos debería, y yo me lo imagino...
Bueno, no deja de estar cantada en alemán, por lo que es complicado que se coree. Pero su ritmo y su música son internacionalmente asimilables. Y os aseguro que, bien combinada en un playlist adecuado, resulta un rompepistas imparable.

Os dejo el vídeo (por cierto, espero opiniones de arquitectos sobre que os parecen los edificios que se ven):



Como último detalle, comentar que el amigo Guille Milkyway, aka "La Casa Azul", se juntó con "La Chufa Lisérgica" para crear una versión a la barcelonesa de esta canción, saliendo la impagable "Niños Mond". No es igual, pero tampoco es mala.

Espero que os gusten.

lunes, 11 de mayo de 2009

Lobezno...

Como casi siempre que sale una película basada en un personaje de cómic, allí que me fui a ver "X-Men Orígenens: Lobezno". Sospecho que, más que nada, por la influencia de mis amigos más comicófilos, pues nunca he sido muy de superhéroes. Pero es casi matemático, ponen una y la veo.

Además, en este caso iba con ciertas esperanzas, por lo entretenidas que me habían parecido las películas anteriores centradas en los X-Men. Porque en ellas, el personaje de Lobezno era casi el que me resultaba más interesante. Y porque, aunque no puedo decir que Hugh Jackman me guste en todas sus actuaciones ni mucho menos, le cogí cariño tras su presentación de los Oscar de este año.

Pero la verdad es que salí decepcionado de la película. Me resultó confusa. Y no solo porque empleen los habituales trucos de moverlo todo muy rápido cuando se dan escenas de acción, difuminando las coreografías de lucha para hacerlo todo mucho más rápido y ficticio de lo necesario. Sino, sobre todo, por los defectos de su guión, que convierte a hermanos en enemigos y posteriormente en compañeros de lucha sin dejarnos muy claro a que se debe tanto cambio. Y que diluye las motivaciones de sus personajes de tal manera que acaba siendo bastante complicado entenderles.

La película me sirvió más que nada para conocer algo más al personaje de Lobezno, su origen. Algo que en realidad podría haber entresacado simplemente de ver el trailer y conocer el título de la película. Porque nada de lo que cuenta llegó a interesarme demasiado. Para eso y para recrearme con muchas de las localizaciones escogidas. Pero bueno, es como una muesca más en la culata de mis películas de cómics, así que no le daré demasiadas vueltas.

Espero que no le den más continuación al tema, y que, si acaso, continúen con la saga sobre los X-Men, si surge alguna buena idea. Porque esta no deja de ser un producto de relleno para aprovechar tanto el tirón del personaje de Lobezno como el del propio Jackman, que está viviendo una época de éxito personal que Hollywood no podía dejar de aprovechar.

Para el vídeo-club, si acaso...

miércoles, 29 de abril de 2009

Eros y Tánatos.

En la teoría psicoanalítica de Freud, Eros representa la pulsión de vida. El deseo y el sexo, el instinto de supervivencia (aunque en el caso humano sea menos instintivo), el amor...
En cambio Tánatos representa la pulsión de muerte, el sufrimiento, la autodestrucción también, y el dolor.
Y se supone que entre una y otra pulsión vivimos los seres humanos, a veces dejándonos llevar por la pasividad de Tánatos, y otras veces actuando impulsados por Eros hacia la máxima expresión de la vida.

Efectivamente, ya lo habréis adivinado, hoy vuelvo a hablar de fútbol. Del Madrid-Barça del próximo fin de semana concretamente, y de hasta que punto un partido así es también un símbolo de lo que somos y vivimos...

Si hubiese tenido que decidir hace unos meses cual de los dos equipos representaba un rol y cual representaba el otro, no hubiese tenido dudas. El Madrid era un equipo que se dejaba llevar hacia la muerte, cometiendo errores impropios que le conducían a la autodestrucción, casi a la carrera. El Madrid era Tánatos, al cien por ciento.
En cambio el Barça representaba la pasión y el deseo, deseo de belleza, la atracción, una forma creativa de entender el fútbol y con ello su propia existencia, casi con humor, buscando sobrevivir y pervivir a través de cada uno de sus actos. Cien por cien Eros.

Hoy, en cambio, uno no sabe si cambiar de roles o de planteamientos.
O dejarse de tonterías con simbolismos psicoanalíticos sin aplicación futbolística.
El Barça parece ir acercándose poco a poco al abismo, dejando su clasificación para la final de la Champions como una posibilidad mucho más lejana hoy que ayer. Y viendo como se deja comer el terreno en la liga por un equipo de juego muy inferior que, aparentemente, solo sabe sufrir.
Y mientras, el Madrid demuestra paso a paso una fe inquebrantable en si mismo, y una capacidad de supervivencia casi infinita, que le da un aire de luchador espartano capaz de salir vencedor de cualquier batalla. Algo que le convierte en un enemigo terrible, porque sabe que solo podrá vencer arriesgándose a morir, y está dispuesto a hacerlo solo por la necesidad de aferrarse a la vida...

Queda poco para saber que pasará, pero creo que si Sigmund Freud hubiese sido aficionado al fútbol, hace mucho tiempo que hubiésemos dejado de contemplarle como un insigne psiquiatra con cierta obsesión por el sexo, y ahora le encontraríamos envuelto en bufandas de su equipo favorito, con una bandera como capa y una enorme trompa de plástico con la que animar en el estadio. Loco, como casi todo el mundo, y ansioso por ver ganar a su equipo.

Ojalá gane el mejor, o al revés. Y que todo siga siendo tan demente como hasta ahora...

miércoles, 15 de abril de 2009

Heinze y Guardiola.

Sí, voy a hablar un poco de fútbol.
Hacía mucho tiempo ya, y no deja de ser el deporte nacional. Y aunque yo sea un desengañado que prefiere irse al cine antes que ver un partido, sigo jugándolo con verdadera pasión un par de veces por semana. Digamos que, por mi propio carácter, no conozco ni los amistosos ni las pachangas entre amigos.

Y sí, no puedo evitar enterarme de como va el mundo del balón y formarme mis opiniones para esas discusiones tan absurdas que a veces tenemos los estúpidos aficionados sobre lo que tal o cual equipo necesita, o sobre lo bien y mal que va tal otro. Ni puedo evitarlo ni lo evito demasiado, pues todas las noches me duermo con el típico programa deportivo nocturno. Aunque cada vez me duermo antes...

Hoy quiero hablar de Heinze. Ese lateral izquierdo ni demasiado rápido ni demasiado hábil pero muy argentino que tiene el Real Madrid. Y no se crean que eso es hablar mal de él, todo lo contrario. En fútbol, cuanto más argentino mejor jugador profesional eres.
Ahora bien, tampoco crean que eso es hablar bien de alguien. En fútbol, ser muy buen profesional muchas veces se pega de frente con ser un buen tipo en el campo...

El caso es que hace unas semanas Heinze hizo el idiota contra el Liverpool y fabricó de la nada una falta tonta. Una falta tonta muy peligrosa que facilitó que el equipo de Benítez metiera el gol de la victoria en los cuartos de final de la Champions, en el Santiago Bernabéu. Y que, irracional pero irremediablemente, me provocó cierto enfado instintivo hacia él por lo estúpido de su acción.

Pero la semana pasada Heinze dijo algo que le redimió ante mis oídos, al hablar de Guardiola en unos términos que parecen contradictorios con la enconada rivalidad entre el Madrid y el Barça. Vino a decir que se alegraba de su éxito y que le parecía un tipo muy sensato que se merecía cualquier éxito que le llegara.
Y me gustó porque estoy de acuerdo. Porque me gusta Guardiola por su forma de entender el fútbol y porque las cosas que dice son casi siempre muy correctas. Y porque me gustaba mucho como jugador y ahora como entrenador está intentando dar el mismo sentido a su carrera que le daba al balón dentro del campo. Algo muy complicado de ver en el agobiante ritmo del fútbol actual, si bien también es cierto que posiblemente está en el único club del mundo que, hoy por hoy, puede permitirse jugar así.

Es bueno encontrarse con gente como Guardiola. El mundo del fútbol es de todo menos humilde, en mayor medida cuanto más exitoso es el club o el jugador. Incluso los dirigentes parecen casi todos ególatras mafiosos con más ínfulas que un obispo.
Dar con alguien que, después de un 4-0 con el Bayern de Munich es capaz de recordar como Ken Perry ha perdido el Masters de Augusta fallando cuando nadie lo esperaba es como encontrar una bolsa de aire fresco en una avalancha de nieve.

Así que gracias, Heinze, por recordármelo y por darme motivos para volver a creer en él.
Y gracias a Guardiola, por ser como es. Por mucho que no pueda evitar desearle una mísera derrota en la liga en curso, ojalá hubiera muchos más como él en el fútbol español...

martes, 31 de marzo de 2009

Gran Torino

Lo primero que me vino a la mente al terminar "Gran Torino" fue: "¿No era esta película una producción de 2008? ¿Estuvo nominada a algún Oscar?".
Y cuando me he puesto a investigar al respecto y he descubierto que sí, que efectivamente era del año pasado y que simplemente fue obviada por la Academia de Cine norteamericana, me he acordado de que cada vez que escribo el nombre del premio, esa estatuilla dorada llamada Oscar, no sé si escribirlo en mayúsculas o en minúsculas. Y que al final solo lo pongo en mayúsculas porque tengo algún amigo llamado Óscar, y no deja de ser un nombre propio. Porque si fuera por el nivel del premio, con injusticias así debería quedarse en minúsculas...

Y es que solo después de verla empecé a dudar de mi idea original sobre cual fue la mejor película del 2008. Hasta el momento no tenía duda de que la mejor que había visto y la que más me había hecho sentir era "WALL-E", otra olvidada del año pasado en alguna de las categorías estrella, aunque en su caso entendía que tenía mucho que ver el que sea una película de animación. Y ahora tengo dudas, aunque creo que sigo prefiriendo a ese maravilloso robot por encima del cascarrabias Walt, tan increíblemente interpretado por un actor tan grande como Clint Eastwood.

Las preguntas ahora son otras. "¿Como es posible que Clint Eastwood no fuese nominado a Mejor Director y Mejor Actor?" y "¿Como es que no estuvo entre las nominadas a Mejor Película o Mejor Guión?".
Creo que las respuestas solo las tienen en Hollywood, así que no me empeñaré en descubrirlas. Pero tengo la idea de que tiene mucho que ver con el hecho de que, en un año marcado por la llegada de Obama, una película que muestra algunas de las peores lacras que aun marcan la personalidad de la "América profunda" (ese par de palabras tan mal empleadas para referirse a los pueblos que conforman la raíz de los EEUU) no era del todo bienvenida. Por no mencionar el recuerdo que los Hmong suponen para su país. Así que este año tenía que ganar algo que saliera de la ilusión, de la victoria desde la chabola...


"Gran Torino" es una película maravillosa que trata del miedo. A lo desconocido, que se refleja en los choques culturales y, sobre todo, a lo conocido, a aquello que no enfrentamos porque sabemos que supone nuestro mayor error. Y trata, en definitiva, de la redención de ese miedo, que se consigue cuando uno descubre la bondad del contrario, o cuando consigue el perdón, propio o ajeno. El sufrimiento de Walt a lo largo de la película es tan fuerte que sorprende saber los motivos, en un giro que aleja al personaje del soldado que fue y lo convierte en el hombre que debería haber sido. Y el posterior giro final no es más que la consecuencia de haber encontrado el camino para perdonarse, la redención que su esposa siempre quiso para él.

Supone la despedida de Clint Eastwood como actor, al que se echará de menos de ahora en adelante. Ha hecho papeles tan fuertes a lo largo de su carrera que el simple hecho de verle ya supone ciertas cosas. Y él lo usa de maravilla para jugar con sus personajes, convirtiéndoles en personas cuando aparentemente son solo unos machotes salvajes. Me cuesta pensar en otro actor capaz de conseguir eso solo con su presencia.
Así que tendremos que conformarnos con seguir disfrutando de él como director. Pero mientras viva y sea capaz de crear películas como ésta, aun nos queda mucho que disfrutar.

Una injusticia que la película no adorne con un montón de premios su paso a la historia, aunque estoy seguro de que será recordada por encima de muchas otras más galardonadas ("Slumdog Millionaire", sin ir mas lejos). Y creo que, como me pasa con "Cadena Perpetua", "Gran Torino" será de esas que repitan con frecuencia en televisión y me enganchen una y otra vez como si fuera la primera vez que la veo.
Imperdonable perdérsela.

lunes, 9 de marzo de 2009

Ghost Town

Como ya he dicho alguna vez por aquí, me gustan los temas esotéricos y paranormales. Me caen bien los Iker Jimenez, Fernando Jiménez del Oso, Javier Sierra y Miguel Blanco del mundo, no puedo evitarlo. Aunque en cierta forma me parezcan unos cuentacuentos fabulosos.
Pero de alguna manera ponen juntas mis venas científicas y las más soñadoras, y consiguen que me plantee sus imposibles con ánimo creyente, lo cual es mucho para un tipo que suele ser tan asperamente racionalista como yo.

Ese es también el motivo de que me guste una serie tan plana y repetitiva como "Entre Fantasmas". Siempre pasa lo mismo, con esos fantasmas traumatizados a los que hay que aliviar para dejar pasar al otro lado, por mucho que los guionistas intenten meterle chicha temporada tras temporada. Pero aun así me atrae.
Y probablemente ese sea el motivo de haber ido a ver "¡Me ha caído el muerto!", una película en la que un pobre hombre empieza a ver muertos y que en buena parte de la película se parece mucho a la serie anterior.

Pero no me arrepiento de haberla visto. En absoluto. Resultó que tiene de protagonista a un tipo vulgar con un sentido del humor prodigioso, muy inglés, salido directamente de la serie "The Office". Y que es en realidad una película a la que su título parece querer hundir en la miseria más que ayudar, porque cualquiera diría que se trata de algo cercano a los peores "Cruz y Raya", cuando es en realidad una buena comedia romántica, bien llevada y con numerosos momentos en los que desatar carcajadas a base de los comentarios de su personaje principal.

Me quedo con el buen regusto que me dejó, pese a ser bastante predecible casi todo lo que sucede. Y a que a base de ver semanalmente a la atribulada Melinda Gordon ya no sorprende el tema de los fantasmas. Porque me reí con gusto y ganas y porque lo hice sin necesidad de caer en imágenes y comentarios soeces, sino simplemente a través de diálogo e ingenio. Y porque se disfruta sin grandes aspiraciones, con puro ánimo de ser entretenido y divertirse.

Así que os la recomiendo para pasar un buen rato sin pensar demasiado en nada, como una de esas películas para desconectar. Y por si aun os quedan dudas por eso del título, quedaos con su nombre original, ese que da nombre al post: "Ghost Town". Que puede parecer de una película de terror más que de una comedia, pero que es sin duda mejor que el invento español que han decidido darle.

jueves, 26 de febrero de 2009

El desafío: Frost contra Nixon

La última película candidata a los Oscar que vi fue justo la tarde del domingo, apurando antes de la ceremonia. "El desafío: Frost contra Nixon".
Dirigida por Ron Howard, que para mi gusto es algo así como una especie de versión mala de Steven Spielberg (y del que últimamente me gusta más su hija que sus films), la verdad es que es una película muy interesante que, al igual que la ya comentada sobre Harvey Milk, hace un repaso de una situación histórica poco conocida en España: las entrevistas que David Frost realizó a Nixon un par de años después de dimitir éste último.

Y al igual que ya dije sobre "Mi nombre es Harvey Milk", ésta es una película más interesante que entretenida, que después de verla deja unas grandes ganas de ver las entrevistas reales de Frost para hacerse una idea personal de lo que ofrece la película. Siempre la persistente realidad, tan atractiva...

Tal y como está planteada, la película es un verdadero combate de boxeo, de apariencia desigual y resultado sorprendente. Es como si alguien hubiese reescrito "Rocky", y Apollo Creek se hubiese transformado en Nixon y Rocky en Frost, y el viejo campeón hubiese permitido al menos probable de sus vencedores retarle a un duelo. Y claro está, al final el pobre Frost consigue vencer a base de aguantar carros y carretas, recibir en donde más duele, el orgullo, y transformarse en un implacable periodista que roba, en su propio ring, el cinturón de campeón al viejo zorro.

Como digo, la historia es muy interesante. Frank Langella está magistral como Nixon y Michael Sheen hace un papel bastante bueno como David Frost. Y uno sale del cine deseando poder ver las entrevistas (que pueden comprarse en aquí). Pero también se sale con la duda de hasta que punto lo contado es real, si Frost era tan superficial y la situación resultó tan dramática, y si todo ha sido rebozado en una croqueta de misticismo trágico para convertirlo en un thriller irresistible pese a su obvio final...

Después de leer algunas cosas al respecto por internet, y sin haber tenido tiempo de verlas (aquí), me inclino a pensar que es lo segundo, que las dificultades se han sacado de quicio, y que las situaciones fueron menos espectaculares de lo que la película indica. Y me siento un pelín engañado por la pericia de los guionistas a la hora de convertir aquella historia en una obra cinematográfica tan retorcidamente convincente.
Pero no puedo dejar de reconocer que la película es muy buena, y que sea cual sea la verdad, uno se mete muy fácilmente en su trama y se deja llevar sin problemas por los caminos que se nos ofrecen. Incluso aunque por ello Nixon acabe cayéndonos bien...


Por tanto, una obra muy interesante que recomiendo a todo aquel que disfrute del buen cine, y especialmente a aquellos que se dejen llevar por las historias basadas en la realidad. No decepciona, aunque uno pueda sentirse engatusado, y está especialmente bien interpretada por Frank Langella, que podría haberse llevado el Oscar perfectamente de no ser porque Sean Penn está mejor haciendo de Milk.
Espero que os guste.

martes, 24 de febrero de 2009

El Lector

Sigamos con la campaña pre-oscars...
"El Lector", "The Reader", es la película con la que Stephen Daldry llega a las pantallas éste año, y con la que vuelve a ser nominado al Oscar. Algo a lo que, por otro lado, empieza a estar acostumbrado, pues es su tercera nominación tras solo tres películas dirigidas...
Es una película sobre personas, sobre sus relaciones. Y se centra en como nuestros actos marcan nuestra vida, a veces de maneras tan profundas que nunca somos capaces de superarlo. Y en como nuestro orgullo y nuestra vergüenza pueden cerrarnos a veces puertas que nunca más podremos abrir.

(Hoy va de spoiler, así que lee bajo tu responsabilidad a partir de aquí)

La película está basada en un libro de Bernard Sclink ("Der Vorleser ") que desconozco, pero cuya sinopsis me hace pensar que está bastante bien trasladada, pese a dejarse fuera las relaciones familiares del protagonista.
Nos cuenta la vida de Michael, el lector, explicándonosla a través de su relación con Hanna, la leída, una taquillera de tranvía con la que mantuvo un romance cuando él tenía quince años y ella treinta y tantos. Y todo ello con el contexto de la Alemania post 2ª Guerra Mundial, en reconstrucción tanto en sus ciudades como en sus derrotados habitantes.

La relación de Michael y Hanna se explica mal, pero no descoyunta la película. Simplemente, no se entiende muy bien el porqué de la misma, y tiene un comienzo demasiado artificial. Da la sensación de que el es un joven descubriendo el amor, y ella una mujer que necesita que la quieran. Pero el porqué ella decide escogerle como opción queda un tanto en el aire, pues se trata de una mujer joven y hermosa que, aparentemente, podría tener una mayor amplitud de selección. El caso es que acaban juntos, él enamorado, obteniendo un premio físico y emocional, y ella llenando un hueco, más intelectual que de otro tipo.

Pero el caso es que la relación existe y marca para siempre a ambos protagonistas. Aunque un día Hanna desaparece sin dejar rastro, Michael nunca conseguirá olvidarla. Sobre todo cuando, ya en la universidad estudiando leyes, la reencuentra acusada de crímenes de guerra. Y, años más tarde, una Hanna presa empezará a recibir mensajes en la cárcel de su antiguo lector, retomando la perdida ilusión de vivir...


La película narra esta historia de dos de una forma muy emocional, dejando que esos sentimientos se conviertan en los motores que después rigen el resto de la vida de los protagonistas. Pero la moraleja reside en aquello que ambos personajes dejan de hacer, y los motivos de esas dejaciones.
Ella es una mujer profundamente orgullosa, incapaz de reconocer sus flaquezas aunque eso suponga condenarse de por vida. Y eso es textualmente lo que le sucede, su incapacidad para confesar un pequeño pecado personal se convierte en la losa que le lleva a la cárcel.
Él, en cambio, se reencuentra con Hanna cuando su vida está a punto de despegar. Pero se ve en la encrucijada de tomar el valor de confesar el pequeño pecado de ella, haciéndose con ello libre de sus sentimientos, o dejarla que asuma un castigo superior al que le corresponde, castigándose así de por vida él mismo.
Al final puede su miedo a enfrentarla. Eso y el propio desasosiego de saber las cosas de las que Hanna fue capaz. Y al mantener su boca cerrada lo que consigue es ligar su vida a la de ella para siempre, a través de una cadena de silencios que les hace presos a ambos.

Después él redime su culpa leyéndole en la distancia. Y ella la suya superando su pequeño pecado.
Pero para entonces las vidas de ambos son vidas rotas y, pese a un final que deja al menos la esperanza de las vidas que continúan, lo cierto es que sus dejaciones les convierten en almas derrotadas, que simplemente vagan esperando su final.

Me gustó mucho la forma de contarlo, y el romanticismo implícito en toda la película, por muy mal orientado que esté por parte de los protagonistas. En ese aspecto Daldry hace un magnífico trabajo de dirección de actores, y lo conjuga muy bien con una forma de narrar muy fría, que acaba helando la propia historia.
Pero lo que destaca por encima de todo en la película es una Kate Winslet espectacular, que muy posiblemente se lleve el Oscar a la mejor actriz protagonista. Algo que, después de cinco candidaturas fallidas, quizás ya se merezca, aunque sea compitiendo con la gran Meryl Streep.

Una gran película que posiblemente no se reconozca tanto como otras que este año van de grandes favoritas a los Oscar. Pero una obra dura y hermosa que merece ser vista, dejando que el drama de los personajes nos llegue y haga reflexionar.

lunes, 23 de febrero de 2009

Milk

Otra de las películas nominadas a los Oscar que me he tragado para estar preparado de cara a la gala, es "Mi nombre es Harvey Milk", o simplemente "Milk", que tiene tantas como 8 nominaciones y que es muy probable que al final no se lleve ninguna, pese a la magnífica interpretación de Sean Penn.

El señor Harvey Milk fue un activista gay que pasó a la historia por su acceso a la concejalía de la ciudad de San Francisco y su lucha por defender los derechos de los homosexuales.
Un tipo que decidió no solo salir del armario, sino pelear en campo abierto contra todos los prejuicios que producía su forma de vivir su sexualidad, orgulloso de ello y sin intentar ocultarlo o pasar desapercibido. Y que fruto de su pelea se convirtió a su muerte en un mártir por la causa gay, lo cual facilitó, aun más si cabe, que San Francisco se convirtiera en la capital del mundo homosexual.

La película está dirigida por un director como Gus Van Sant, habituado a trabajar con historias de crecimiento personal (vease por ejemplo "El indomable Will Hunting" o "Descubriendo a Forrester"). No es una dirección que llame especialmente la atención, pero consigue conducir al espectador hacia donde él busca, permitiéndole ver tanto las grandezas como las miserias del personaje, lo cual se agradece en este tipo de películas. Y si bien en este caso la historia real de Harvey Milk se lo da casi todo hecho, no es menos cierto que el guión está muy bien cerrado, conjugando las vivencias privadas de Milk con su ámbito público de una forma muy natural y creíble.

Pero lo mejor de la película está sin duda en la labor de Sena Penn, que si el mundo fuese justo con esta película debería llevarse un nuevo Oscar. Este año parece que todo se decanta hacia Micky Rourke, al que aun no he visto su interpretación, pero me cuesta creer que pueda resultar más creíble en su papel de lo que Penn ha conseguido ser con el suyo. Y es que a uno, que le ha visto interpretar a personajes tan diversos como al asesino de "Pena de muerte" o al discapacitado de "I am Sam", le resulta bastante inexplicable no haberse dado cuenta hasta ahora de lo alocadamente homosexual que es Sean Penn...


Por lo demás, la película es más interesante que entretenida. Me gustó por que me pareció curioso conocer como había evolucionado el movimiento gay en San Francisco, y el tipo de luchas que tuvo que afrontar. Pero la verdad es que todo queda en manos de la capacidad para transmitir de Sean Penn, porque en ese aspecto lo cierto es que la película podría ser un simple documental y el resultado hubiese sido el mismo.
No apta para personas con prejuicios ante los homosexuales ni para aquellos que, sin ser homófobos, prefieran no ver besarse a personas del mismo sexo. Que, aunque no hay nada especialmente subido de tono, tampoco es plan de ir al cine a pasarlo mal con según que escenas.

Ineludible para fanes de Sean Penn y para cualquiera que sea capaz de ver cualquier película solo por una buena interpretación. Para los demás, una película para pasar el rato y aprender un poco de historia actual, con pocos atractivos más...

Los Oscar 2009.

Esta noche se han entregado los premios Oscar.
Como todos los años, ha sido divertido disfrutar de los momentos previos en la alfombra roja y de todos los demás momentos de la gala que he visto.

Porque, como todos los años, me he vuelto a quedar dormido a su comienzo, y me he perdido cerca de una hora y media de la misma... soy un desastre...
El caso es que, como todos los años, me he esforzado en ver todas las películas candidatas a mejor película antes de la gran cita, aunque mi política de racionamiento de la información ha hecho que no os haya puesto aun todas las críticas (bueno, eso y que "El desafío: Frost contra Nixon" la vi ayer, y todavía no he escrito nada).
Por eso, cuando leáis las críticas, viereis que hago referencia a los premios como si no se hubiesen entregado todavía. Y quienes hayan visto la gala, o al menos la entrega del Oscar al mejor actor, verán también como Robert de Niro me ha robado un chiste, el muy cabrón...
Por cierto, me ha gustado mucho esa forma de darle el premio a los mejores actores, otorgándole un protagonismo personal a cada candidato, de forma que parecían menos perdedores...

Solo puedo decir que lo que he visto de la gala me ha gustado, que es evidente que tenemos mucho que aprender (y dinero que gastar, la verdad) para tener algo mínimamente parecido en España, y que sigue siendo un espectáculo de dos caras contradictorias: tremendamente atractivo y visualmente impactante, y con un regusto a engaño que tira para atrás...

viernes, 20 de febrero de 2009

Slumdog Millionaire

En los últimos años se ha puesto de moda poner entre las favoritas a los Oscar alguna película de origen más humilde que las típicas producciones made in Hollywood. Ya pasó hace dos años con "Pequeña Miss Sunshine", y el pasado con "Juno", ambas magníficas películas independientes.
Y este año le ha tocado la china a "Slumdog Millionaire", que si bien está dirigida por un director tan conocido como Danny Boyle, no tuvo una producción sencilla ni especialmente boyante, y también tuvo que hacerse su hueco ganándose al público y la crítica.

Parece difícil creer que Hollywood vaya a darle el premio gordo a una película con esas características. Pero es más que probable que sí, que este sea el año, que con todos esos problemas que ha tenido la industria durante finales del 2007 y parte del 2008, este año decidan no buscar superproducciones locales y miren algo más allá de su propio ombligo para dar el Oscar a otra algo más humilde. Así que decidí ir a verla para poder tener criterio propio antes de que le lluevan más premios y no pueda presumir de haberla visto...

Y he de confesar que me gustó, sin estridencias, aunque por lo que me dijeron no sea muy fiel al libro en que se inspira. Que está muy bien contada, dejando que conozcamos poco a poco a los personajes principales y enfocando el desarrollo de la película hacia su desenlace, apoyándose en los propios capítulos que el concurso "¿Quiere ser millonario?" dicta. Y que me pareció entretenida y conmovedora, aunque demasiado bondadosa (¿ñoña?) al final.
Pero que sea como sea no pasará a la historia ni será recordada como una de esas películas que uno debe ver obligatoriamente, pese al buen gusto que pueda dejar al salir del cine. Simplemente se recordará como una buena película, agradable de ver y emotiva, a la que le dieron los premios más gordos porque ese año ganó Obama y el mundo tiene que cambiar...
Lo cual, de paso, explica porque no ha recibido ninguna nominación en las interpretaciones...


Dicho lo cual, solo puedo recomendarla, porque lo cierto es que la película merece ser vista. No me parece la mejor dirigida por Danny Boyle, que no me gusta demasiado aunque creo que hizo un trabajo estupendo en "28 días después", pero he de reconocer que está bien llevada. Y es más que probable que le den el premio al mejor guión adaptado (me desdigo de lo de "El curioso caso de Benjamin Button"), porque el guión es muy bueno, aunque tienda a alejarse de la historia original.
Y que espero que suponga un motivo de reflexión para todos aquellos que la vean, para intentar entender un poco las grandes diferencias que existen entre los países donde todo es fácil, como el nuestro, y aquellos donde simplemente seguir viviendo es una verdadera aventura (y sabe dios que la India no es ni mucho menos uno de los más difíciles).
Disfrutadla.

viernes, 13 de febrero de 2009

Un Pingüino En Mi Ascensor

Inicialmente creado y compuesto únicamente por José Luis Moro, el Pingüino por excelencia, y después formado por el anteriormente citado y el ex "La Mode" Mario Gil, Un Pingüino En Mi Ascensor es un curioso grupo al que hoy he decidido traer aquí tanto por motivos musicales como personales.

Decir que te gusta el Pingüino es definirse mucho. Quiere decir que te gusta un determinado sentido del humor y que eres capaz de apreciar determinadas canciones más allá de que musicalmente sean algo pobres. Y que aprecias el humor de una letra irónica aunque esté envuelto de las palabras más ñoñas y el formato parezca sacado de una feria de pueblo.
Porque el Pingüino se hizo famoso tocando sus teclados casi Casiotone, con una música que hubiese producido vergüenza ajena a las cabras de las actuaciones callejeras. Pero con unas canciones grandiosas entre las que consiguió hacer destacar "Espiando a mi vecina" o "Atrapados en el ascensor", y entre las que yo, personalmente, siempre preferí "Juegas con mi corazón" o "Mi café".

En mi infancia y preadolescencia disfruté del Pingüino, sus canciones y sus Pingüinettes, gracias a los discos de mis hermanos, aunque casi le tenía medio olvidado. Pero entonces sucedió algo que volvió a encontrarme con él, y un día del que difícilmente se acordará nadie, me vi encima suyo, explotando globos, participando en nombre de mi colegio en un famoso concurso de televisión presentado por un conocido showman del que apenas sacamos casi nada más que esa imagen. Toda una extraña experiencia de la que aun no me he recuperado del todo...

Después el Pingüino casi desapareció, y durante muchísimo tiempo no volví a saber nada de su música. Pero un buen día alguien me invitó a un concierto de unos tipos que se dedicaban a hacer canciones en plan coña, algo parecido a Los Petersellers. Se llamaban Los Jumentos, y entre sus innumerables componentes, allí estaban Mario Gil y José Luis Moro, con unas letras mucho más salvajes pero inconfundibles. No he podido encontrar registros de esa actuación, pero no la he olvidado...

Tras aquello, he vuelto a ir a un par de conciertos del Pingüino, y he sabido de su éxito como publicitario extravagante en la agencia Remo. Pero la verdad es que para mí siempre será ese tipo curioso que destacó con una fórmula payasa y haciendo, aparentemente, justo lo que le apetecía. Algo que queda claro al ver este vídeo:



Y hoy por hoy, lo último que he sabido de él es que participaba en la nueva edición de Eurovisión, con una de sus canciones tontas y ninguna expectativa. Solo se puede disfrutar, está claro.
Espero que os guste.

lunes, 9 de febrero de 2009

El curioso caso de Benjamin Button.

Inspirada por una historia de F. Scott Fitzgerald (que puedes leer en internet en inglés o español), de la que se separa enseguida, "El curioso caso de Benjamin Button" se ha confirmado como la gran aspirante a los premios Oscar de este año, a la que concurre con 13 nominaciones. Y como ya sucedió con "Forrest Gump", película que también obtuvo 13 nominaciones y a la que recuerda en su estructura y en algunos pasajes de su historia, bien podría pasar que acabe llevándose muchas estatuillas.

(A partir de aquí, mejor leelo otro día si quieres evitar que te desvele partes de la película. No soy demasiado descriptivo, pero puede que prefieras no saber tanto).

Sus semejanzas con "Forrest Gump" comienzan en situar a Benjamin, un personaje de circunstancias excepcionales, en un mundo de asfixiante realidad, provocando un primer choque que acaba siendo aceptado con naturalidad por el espectador. Y, posteriormente, en desplazar el centro de la historia desde las vivencias de ese personaje principal, narrada en pequeños capítulos igual que la vida de Forrest, hacia una relación de dos, convirtiendo la película en una verdadera historia de amor que, por motivos obvios, acaba siendo imposible.
Además, el personaje femenino de ambas películas no resulta ser solo un accesorio del protagonista, sino que aporta mucha fuerza y es el motor de buena parte de las acciones del mismo, dándole un carácter fuerte que le viene muy bien a la historia.

La película deja un montón de buenas ideas para reflexionar. Hay una que me gustó mucho en otra película, "El Hombre Bicentenario", que es la angustia que provoca en los personajes la imposibilidad de vivir su amor de una forma completa, por el diferente modo de vivir el paso del tiempo. En aquella, protagonizada por Robin Williams, el hecho de ser un robot hace que no envejezca, lo cual provoca una situación terrible ante el deterioro de su esposa. Y al final se resuelve con el desarrollo de un sistema para envejecer y morir que otorga un gran romanticismo a la situación, pues se llega a la conclusión de que el amor es más fuerte que la muerte.


En ésta película suceda algo parecido. La relación de amor va más allá de lo humanamente posible, y Benjamin decide que, si quiere darle a su mujer una vida adecuada, es mejor desaparecer antes de que él sea un niño y ella una anciana. Y eso acaba desencadenando el final trágico que la película necesita.

Por otro lado, la película tiene también otra moraleja romántica que se deriva de la vivencia de Daisy, ella.
Daisy es una mujer fuerte y liberada, al menos para su época, muy independiente, que acaba, como todos de una forma u otra, golpeada por la vida. Daisy aprende de forma traumática que la vida es mejor si se comparte y que no debe rechazar a Benjamin como si él fuera a coartar su libertad, sino aceptar que a su lado se va a sentir más libre, y con ello más fuerte.
"Prometo nunca más perderme y sentir pena por mi misma", dice cuando todo se vuelve más difícil. Y lo consigue gracias en parte a Benjamin y gracias sobre todo a comprender que "uno nunca sabe lo que le espera", que más vale vivir sin miedo y sin lamentarse por las ocasiones pasadas. Y que desprenderse de deseos innecesarios evita frustraciones estúpidas.

Porque esa es otra de las ideas que deja la película. El hecho de que la vida de Benjamin vaya al revés y su final sea tan predecible, no hace en realidad que su existencia sea tan diferente de la del resto. Porque nada cambia lo anterior, que nunca sabes lo que te sucederá, y una vida que comenzó mísera y salvada del desastre por la humanidad de la madre de Benjamin, desemboca en una serie vivencias maravillosas.
El destino, en ese sentido, es casi un personaje más de la historia, y se hace patente a lo largo de toda la narración, con especial énfasis en una escena que, narrada desde la imaginación por el personaje de Benjamin, describe la concatenación de sucesos que derivan en un accidente de tráfico que provoca un giro en la película.

En cuanto a aspectos técnicos, empezaré por los actores, que se benefician de la calidad de la historia para disfrutar de muchas escenas donde demostrar su capacidad en distintos registros. Lo hacen muy bien tanto Cate Blanchett (guapísima) como la nominada Taraji P. Henson, la poco explotada Tilda Swinton y, por supuesto, Brad Pitt. No creo que éste último sea merecedor del oscar, aunque sea muy posible que acaben dándoselo. Y no porque no haga un buen trabajo, sino porque, en buena parte de la película, tiene demasiado maquillaje para mostrar una gesticulación facial verdaderamente apreciable, y eso mina su buen trabajo corporal; muy convincente, eso sí, cuando hace de anciano.
El guión esta muy bien, trabajando los personajes y las situaciones clave de la película, aunque tengo también mis dudas de que sea merecedor de un oscar como mejor guión adaptado. Más que nada porque su base en el relato de Scott Fitzgerald es más que somera, y quizás estaría mejor en la categoría de guión original (donde, personalmente, tampoco se lo daría, pues prefiero la perfecta sencillez del guión de "Wall-E"). Pero casi seguro que se lo llevará, y no deja de ser muy bueno, con mucho sentido del humor, y también mucha tragedia, en diversas situaciones en las que se confronta la edad mental de Benjamin con su edad real. Cómo pierde la virginidad, su primera borrachera o su rebeldía en cuerpo de viejo resultan situaciones bastante graciosas. Pero los achaques de su mente cuando en realidad tiene un cuerpo de niño, o la frustración de ser un anciano y querer salir a jugar a la calle también forman parte de la vida de Benjamin.


En la dirección , David Fincher hace un buen trabajo, conduciendo perfectamente la historia y el trabajo de los actores. Hay algunas imágenes en las que se recrea demasiado en cierta ñoñería, como las diferentes de los colibríes, pero he de confesar que fueron sensiblerías que me gustaron bastante. Toda la película tiene un tono lírico muy alto que hace que despierten fácilmente los sentimientos, y se disfrute como una gran experiencia cinematográfica.

Para concluir este largo post, solo comentaré que, aunque quede un poco forzado como símil y parezca un largo pegote dentro de la película, ésta comienza con la preciosa narración de la historia de un reloj que marcha hacia atrás y cuya existencia queda en ese momento entrelazada con la vida de Benjamin.
Y lo comento porque en cierta forma representa lo que la propia película me pareció, algo muy bonito, aunque fuera de sitio y época.
No se explicarlo mejor, pero esa fue mi sensación: de extrañeza dentro del panorama cinematográfico actual.
Y es por eso que me parece una obra muy recomendable para ir a ver, preferiblemente antes de la entrega de los oscar, para poder comparar así con sus competidoras.
Que tendrán que ser muy buenas para mejorar a la presente...

viernes, 9 de enero de 2009

Los Secretos.

Uno de mis hermanos es un forofo de "Los Secretos". Lo tiene todo, incluso CDs de discos que nunca se han editado en CD (y que el mismo se dedicó a pasar desde vinilo). Y yo me crié con él escuchándolos, así que son parte de esa música heredada que se han ido acoplando a mi propia base musical.

He de confesar, eso sí, que a mí "Los Secretos" que me gustan son los de Enrique Urquijo, y que después de la muerte de éste, casi les he perdido totalmente la pista. Y no tanto porque hayan cambiado mucho, sino más bien porque me dejaron de interesar y porque dejé de convivir con mi hermano, así que he tirado más por otros derroteros.

Recuerdo el día que apareció muerto Enrique en aquel portal de la calle Espíritu Santo de Madrid. Me desperté para ir a clase y por ahí andaba mi hermano con la cara por los suelos, sin lágrimas, que no van mucho con nosotros, pero visiblemente triste. Me miró y me dijo: "Se ha muerto Enrique Urquijo". Y no hizo falta que me contara como ni que me dijera más.
Yo también me sentí muy triste por aquello, y me quedé un poco en shock al pensar que no volvería a saber nada más de "Los Secretos" ni de "Los Problemas", aunque luego los primeros continuaron su carrera. Y enseguida me vino a la cabeza cuanto tiempo le quedaría a Antonio Vega... instinto macabro, imagino.

De "Los Secretos" mis favoritos son sin duda con sus primeros discos. No es que no me gustara su cambio de estilo posterior, pero lo cierto es que de entre toda su discografía me quedo con "Déjame","Sobre un vidrio mojado" o "Niño mimado". Ese ritmo rápido, esas canciones de menos de 3 minutos y esas letras a veces ñoñas y siempre tan juveniles.
Pasado aquel primer disco que les hizo famosos, hicieron después otros dos discos, "Todo sigue igual" y "Algo más" (los discos perdidos), siguiendo más o menos el estilo del primero, aunque sin casi apoyo de la discográfica. Y en vista de la propia evolución del grupo, las perdidas y sus nuevas tendencias, el grupo cambió su formación y estilo y encaró la segunda mitad de los 80' pasando a composiciones más cercanas al folk y el country.

Y aunque ya digo que no es mi etapa favorita, y aun cuando "Déjame" es sin duda su canción más conocida, lo cierto es que es a partir de este momento que "Los Secretos" comienza su etapa más fructífera y de mayor éxito. Discos como "El primer cruce", "Continuará", "La calle del olvido" o "Adiós tristeza" contienen muchas de las canciones más famosas que jamás hayan compuesto, como "Buena Chica", "La Calle del Olvido" u "Ojos de gata".

Los segundos años 90' continuaron con la misma línea, con nuevos discos, aunque con menos éxito. Llegaban nuevos grupos con nuevas tendencias, y "Los Secretos" empezaban a parecer viejos. Su música no es tan simple como la de la mayoría de los grupos que surgieron en esos días, y no consiguieron captar nuevos fans. Pero los de siempre no les abandonaron en ningún momento, y hasta hoy su público ha sido siempre de fieles seguidores.
Durante toda la década, Enrique compaginó el grupo con "Los Problemas", que incidían más aun en su vena melancólica, y parecía estar en uno de los mejores momentos artísticos de su vida cuando llego su muerte, en noviembre de 1999.

Y a partir de esos momentos, Álvaro se hace cargo del liderazgo de la banda y surgen nuevos discos. "Solo para escuchar", "Con cierto sentido" y "Una y mil veces" han continuado la existencia del grupo, aunque como ya digo no les he seguido mucho desde la muerte de Enrique.
El año pasado sacaron un recopilatorio por sus 30 años de carrera, y éste último se han dado un homenaje con un baño de multitudes en la Plaza de Toros de Las Ventas, del que tengo muy buenas referencias por lo que me contó mi hermano.
Y parece que dentro de poco habrá nuevo disco, y que la vida continúa para ellos...
Me alegro, pese a que ya no me atraigan demasiado.

Os dejo, para terminar, este vídeo de "Sin dirección", contenida en en mini LP "El primer cruce", con el que iniciaron su cambio de estilo tras sus años más jóvenes:



Que los disfrutéis.