viernes, 30 de noviembre de 2007

Nouvelle Cuisine II

Tal y como prometí en mi post sobre las croquetas, hoy voy a hablar de otra obra maestra de la gastronomía:

La Ensaladilla Rusa.


En este caso he de confesar que aun no estoy al nivel de alguno de los más grandes conocedores ensaladillófilos, como el ruso Kanevsky. Pero ya puedo considerarme por encima de algún bluff mediático muy afamado por su creación del "barniz almizclado de trufa para barquillo de fresa con pétalos de lirio", no creo que haga falta dar nombres. Pese a quien pese, todavía hay clases.




Aun no siendo todavía el mejor en esto, ya estoy en un nivel suficiente como para sentar cátedra por mis conocimientos sobre las bases de la buena ensaladilla. No en vano, mi tesis "El mal uso de las patatitas francesas en la ensaladilla moderna: nuevas ideas, viejos sabores" esta ampliamente reconocida como una obra revolucionaria en la cocina no ya del s. XXI, sino hasta del s. XXII.

Dicho lo cual, esté es mi podio:

1er puesto: La ensaladilla de la madre de mi amigo Óscar. Que recuerdos me trae de aquellas locas orgías gastronómicas que organizábamos en verano cuando aun eramos unos jabatillos rezongones. El aporte de las aceitunas trituradas al hacer la mahonesa nunca será suficientemente valorado ni agradecido por la cocina moderna.


2o puesto: La ensaladilla del Samm, en Madrid. Este sitio es una especie de escondrijo famoso en círculos iluminados por sus exquisitas paellas. Y su ensaladilla es de lo mejor que he probado. Ahora, es caro, claro...


3er puesto: Ex aequo, la del bar El Lagar, en Madrid, enfrente de la sede del PSOE, y, como no, la de mi madre. Si es que mi madre cocina muy bien, leche, que debería haber abierto un restaurante hace años y haberse dejado de milongas, pero bueno...




Quedan por detrás un innumerable destacamento de restaurantes y bares de Galicia, región en la que se concentran el mayor número de buenos creadores de ensaladilla rusa de España...

Que ustedes lo coman bien.


Salud, y buenos alimentos...

jueves, 29 de noviembre de 2007

Seis eléctricas

Hace un par de años llegó a mis manos un vídeo. Era un vídeo musical con un par de protagonistas bastante conocidos y una divertida canción.
Y me apetecía ponerla por aquí, para el disfrute de todo el mundo, con mi propia traducción, por si a alguien no le queda claro el mensaje:

Electric Six - Gay Bar

You!
I wanna take you to a gay bar,
I wanna take you to a gay bar,
I wanna take you to a gay bar,
gay bar, gay bar.

Let's start a war,
start a nuclear war,
At the gay bar, gay bar, gay bar.
Wow!
At the gay bar.
Now tell me do ya, a do ya have any money?
I wanna spend all your money,
at the gay bar, gay bar, gay bar.

I've got something to put in you,
I've got something to put in you,
I've got something to put in you,
At the gay bar, gay bar, gay bar.
Wow!

You're a superstar, at the gay bar.
You're a superstar, at the gay bar.
Yeah! you're a superstar, yeah at the gay bar.
You're a superstar, at the gay bar.
Superstar.
Super, super, superstar

Traducción libre:

Tu.
Quiero llevarte a un bar gay,
Quiero llevarte a un bar gay,
Quiero llevarte a un bar gay, bar gay, bar gay

Empecemos una guerra, empecemos una guerra nuclear
en el bar gay, bar gay, bar gay.
Guau!
En el bar gay.

Ahora dime si tu, eh, si tu tienes dinero?
Quiero gastarme todo tu dinero
En el bar gay, bar gay, bar gay.

Tengo algo para poner en tu interior,
Tengo algo para poner en tu interior,
Tengo algo para poner en tu interior,
En el bar gay, bar gay, bar gay.
Guau!

Eres una superestrella, en el bar gay.
Eres una superestrella, en el bar gay.
Si!, eres una superestrella, en el bar gay.
Eres una superestrella, en el bar gay.
Superestrella.
Super, super, superestrella.



Y Jorge y Antoñito se fueron a buscar su propio bar gay, y así empezó todo. O así lo recuerdo yo, no sé, creo que el mensaje en realidad estaba borrachamente difuso...
El caso es que como la canción no termina muy claramente, al final no se sabe quién acabó sodomizado. Probablemente todos...

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Ventrículos y aurículas...

"El juego del amor", con Morgan Freeman y Greg Kinnear, es una de esas películas amables que de vez en cuando encuentras y de la que sales con una especie de sentimiento de agrado hacía la especie humana que habitualmente no tienes. Es un poco bombón o pastelillo, agradable y efímero. Aunque luego, cuando la intentas analizar más en profundidad, te es difícil recordar nada especialmente llamativo y después de una semana ya te has olvidado de la mitad de la historia...


El comienzo viene a ser algo así: "Los dioses griegos estaban aburridos, así que inventaron a los hombres. Continuaban aburridos, e inventaron el amor. Ya no se aburrían, así que probaron el amor por ellos mismos. Y después inventaron la risa para poder superarlo...".


Es una bonita idea, demasiado simple, de lo bonito y sufrido que es el amor, y se usa para dar una imagen muy clara de lo que el espectador se va a encontrar: diferentes tipos de amor, distintas formas de amar, vida, dolor y risa. Y también algo de magia y destino, como en una buena tragedia griega.



Y la película avisa y da.


Hay amores entre padres e hijos, hay amores que duran desde hace tantos años que parece que duren siempre; amores que nacen y que mueren y amores más allá de la vida o la muerte.


Hay personajes que no saben ver el amor y se confunden constantemente y otros que han aprendido de sus errores e interpretan sin dificultad lo que tienen ante los ojos. Personajes que viven una vida que no es la que quieren vivir, y personajes que de repente encuentran la vida de sus sueños al lado de otro y la viven por encima de cualquier dificultad. Gente que vive sabiendo que su amor es lo más importante de su vida, y gente que lleva una vida con cinturón de seguridad (textualmente, "seat belt live") .




Pero el problema de la película es que pretende ver los casos posibles de amor en las vidas de un conjunto de personas, y se olvida de que las cosas no siempre acaban bien. Y no porque la película no muestre rupturas y engaños, malentendidos e incluso muerte, sino porque se interrelacionan los personajes de forma que se observan sus vidas unidas en un todo. Y se da una perspectiva tan buenista que al final ese todo acaba cuadrando y en su sitio exacto, casi como si alguien, controlando los hilos, hubiese dispuesto un resultado perfecto.


Esa amabilidad que uno puede llegar a agradecer cuando sale de la película, es lo que la hace más débil una vez que, con unos días de distanciamiento, se piensa en ella con más tranquilidad.


En cualquier caso, no deja de ser una película interesante y que puede dejar con un buen sabor de boca a cualquier paladar mínimamente sensible. Se plantean tantas situaciones distintas que es fácil sentirse identificado con algún personaje (incluso con varios o con diferentes a lo largo de la película). Y puede resultar muy agradecida si entras al cine esperando simplemente eso, un dulce agradable que no te haga pensar demasiado.



Pero si hay otras opciones llamativas, se puede dejar perfectamente para una noche tranquila ante el vídeo, o para dentro de unos añitos en cualquier cadena de TV.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Pon un House en tu vida

Mi padre es un tipo de esos que cuando van al médico no hace mucho caso de lo que le dicen. Básicamente, viene a pensar algo así como "que sabrán ellos", y a veces resulta difícil hacerle entrar en razón.

A mí, con eso de que soy biólogo y algo sé de como funciona un cuerpo, me hace caso muy de vez en cuando, pero lo normal es que tengamos que recurrir a un amigo suyo de la infancia, que es médico ya retirado, y que parece ser la única opinión de autoridad que respeta.

Pues el caso es que pensando en eso me he dado cuenta de que no tengo ni un solo amigo médico. Los tengo artistas, biólogos, arquitectos, licenciados en derecho y en periodismo, publicitarios, economistas, algún ingeniero y, sobre todo, informáticos. Pero ni un solo médico.

Como yo también soy informático, de vez en cuando recibo una consulta de algún amigo que me pide ayuda con un equipo que no va bien o sobre un ordenador que quiere comprarse. Y suelo colaborar hasta donde puedo. Pero, ¿a quien voy yo a usar cuando me ponga enfermo?

Y tanto es así que he decidido que más me vale irme a pasar las horas muertas a las cafeterías de los hospitales, a ver si me hago amigo de alguno en sus tiempos libres. O podría poner un anuncio de esos de "busco amistad con licenciatura en medicina", con un mensaje del tipo "para resfriados, cines y lo que surja". Porque ya puestos, tampoco estaría mal conocer a una doctora de buen ver con la que... bueno, con la que jugar a los médicos, ¿no?


Así que si lees este post y entras en el perfil, puedes poner un comentario y entramos en contacto. O si ya me conoces y resulta que tienes muchos amigos médicos, pues ya sabes, organiza una fiesta para conocernos todos, que uno nunca sabe cuando puede caer enfermo, y el mundo está muy mal como para andarse con esperas...

domingo, 25 de noviembre de 2007

El equilibrio inestable de la vida

Hace un par de semanas se le ocurrió a Rajoy decir aquello de lo de su primo, sobre el cambio climático.

Y después, a cola del mismo tema, en alguna tertulia oí hablar sobre los diferentes cambios que se han dado en el clima a lo largo de la historia de la Tierra, intentando demostrar que la actual preocupación social al respecto es desmesurada.
Bueno, pues aparte del error estratégico que supone hoy en día para un dirigente político minusvalorar el cuidado del medioambiente, creo que merece una reflexión.


Sinceramente, yo no dispongo de datos estadísticos propios para decantarme hacia ningún extremo. Y en la red se pueden encontrar estudios que apoyan a uno u otro lado, aunque en el ámbito científico parece que predomina el convencimiento de que el ser humano está influyendo decisivamente en ese cambio climático.
Pero lo que sí sé es lo que me dicen mis conocimientos de biología. Que la vida tal y como la conocemos se sustenta en equilibrios entre diferentes factores y la resistencia de las diferentes especies de seres vivos adaptándose a los cambios de los mismos. Factores como la capacidad reproductiva de una especie, o su hábitat, su relación con su medio. Factores que dependen en gran medida del clima en el que viven esas especies.

Esos equilibrios en los que se manejan los seres vivos pueden ser más o menos estables. Pero para la mayoría de las especies, su subsistencia depende de cambios pequeños. Y aunque el rango de cambio que es capaz de tolerar el ser humano sea muy grande, por su propio y progresivo "alejamiento" de la naturaleza, lo cierto es que nuestra propia dependencia de otras especies es total, por lo que debemos cuidar mucho de lo que sucede en nuestro entorno.


La dependencia de unas especies de seres vivos con respecto a otras es enorme. Tanto más cuanto más nos alejamos del autotrofismo (la característica de algunos seres vivos, como las plantas, de generarse su propio alimento, para lo cual es esencial ser capaz de asimilar energía y materia no orgánica del entorno).


Es decir, dado que no somos autótrofos, nosotros dependemos para nuestra subsistencia de otros seres vivos. Y la interdependencia que hay en la naturaleza es tan grande, que modificar algunos parámetros aparentemente banales puede tener consecuencias potencialmente fatales al escalar los cambios entre esas relaciones (¿alguien ha oído hablar del efecto mariposa?, pues algo similar). Al final prácticamente todo está relacionado de alguna forma u otra, y, aunque la capacidad adaptativa de los seres vivos es muy alta, introducir cambios constantes en la gran ecuación de la vida significa un aporte de riesgo que puede acabar con muy malos resultados.



Yo no soy un ecologista radical, y la verdad es que si me preocupa la extinción de especies es en algunos casos por un sentido casi "estético" e intelectual, desarrollado al estudiar para biólogo.



Pero en un sentido global, no tener preocupaciones ecologistas es no entender como funciona la vida, y actuar sin un cierto control nos acerca poco a poco a la autodestrucción. Autodestrucción por no dominar nuestros excesos, y por no ser capaz de rebajar nuestros impulsos egoístas pensando en lo que queda por llegar, la gente que viene detrás.
Y el problema es que, superado el equilibrio, podemos caer en un punto de no retorno.


Por eso es ahora cuando más necesario se hace establecer cambios e imponer nuevas normas. Porque puede que aun tengamos solución, y merece la pena intentarlo.

sábado, 24 de noviembre de 2007

Berlín 2007.

Hace un par de semanas estuve en Berlín con algunos de mis mejores amigos.

Fue un viaje estupendo, tanto por la compañía como por la propia ciudad, y estaba esperando a tener fotos del mismo para poder meter una entrada en el blog.
Pero ahora tengo tantas fotos y tantos recuerdos que me va a ser dificilísimo poner un post suficientemente corto para ser legible...

Para abreviar:

Berlín es estupenda, barata para un madrileño (sorprendentemente, creedme), grande y muy diversa.
Berlín tiene museos estupendos de historia antigua, y una historia reciente horrible que sigue presente para no olvidar nunca el horror. Pero además, la están modernizando a golpe de arquitectura moderna muy interesante, con lo que hay variedad para cualquier gusto.
En Berlín está Nefertiti, y el "Altar de Pérgamo", y "La Puerta de Ishtar". Alexanderplatz, Postdammerplatz y la plaza Sony, Brandenburger Tor, el Reichstag y su cúpula de Foster, Friedrichstrasse, Tiergarten, el monumento al holocausto, el Checkpoint Charlie, el monumento a Marx y Engels, los Hof, el Berliner Fernsehturm (el pirulí)...
El muro, que lo marca todo, con un tramo como de un kilómetro en Muhlenstrasse, pintado en toda su extensión con graffitis de calidad que, por desgracia, hoy en día han sido colonizados por españoles poco respetuosos con la historia. Y la línea de ladrillo que marca donde estuvo el muro hasta que cayó, y sigue su curso allí donde fue derribado.

En Berlín encontré en plena calle un zorrillo, buscando algo de comer en un jardincillo. Me topé con un tipo que igual era pariente mio. Sufrimos el frío de las primeras nieves de la temporada. Vimos con nuestros ojos las diferencias arquitectónicas entre las antiguas zonas Este y Oeste. Nos dimos homenajes gastronómicos a base de codillo, de salchichas, de chucrut, de goulash, de kartofensalat, de camembert rebozado y "pera de Guillermo". Encontramos el edificio okupa tras horas deambulando a una temperatura malsana. Dimos una vuelta en barco y reconocimos desde el rió buena parte de la ciudad...

La foto:



Id si podéis, e id antes de que Berlín cambie demasiado. Id en primavera o verano. Levantaos pronto y comed a eso de las 13:00 para dejaros tiempo para ir a los museos por la tarde (cierran casi todos a las 18:00). Andad por todo el centro, pero emplead también el transporte público, que funciona bien. Y aprovechad para conocer todo lo que la ciudad ofrece, que es muchísimo, y de una gran calidad.

Saludos...


Nota: Edito para indicar que las fotos que he publicado, después de un poquito de edición para que quedaran en modo resumen, las hizo mi amigo Javi, que ha participado con un comentario.
No pongo más, ni en mejor calidad, por no hacer pesada la carga del blog, ni hacer demasiado largo el post. Pero si alguien tiene interés en que ponga alguna foto más, que lo comente, y ya veremos que podemos hacer...

jueves, 22 de noviembre de 2007

Lo estamos dando lo estamos regalando, oiga...

A los gritos de "se acaba" y de " se regalan", poco a poco pero sin pausa, han ido desapareciendo todos los curiosos regalos que nos llegaron de nuestro proveedor el pasado jueves.

Mi jefe se vio con una caja llena de trastos de la que necesitaba deshacerse y, diligente como es, se puso manos a la obra. Se metió en la sala principal de nuestra planta con algunos elementos llamativos, y volvió con las manos vacías y el anzuelo echado sobre una jauría de consumistas desaforados.

Así, en pocos minutos, había colocado las dos cámaras Polaroid, los almohadones hinchables en forma de teléfono móvil y 4 de los walkman.

Un compañero y yo nos llevamos los dos prismáticos de bolsillo, y lo siguiente en caer fueron las gorras, que tuvieron una extraña buena acogida en la oficina...

Otro compañero se llevó los ties para un amigo que juega al golf, y uno de los cerrojos para disqueteras, en plan recuerdo freak.

La tele se la ha quedado el jefe de Tesorería, que dice que la va a usar para ver el ciclismo en verano, y yo estoy utilizando el cubilete desmontable para mis bolígrafos.

Pines, llaveros, mecheros, todo el merchandising barato de variopintas marcas ha ido desapareciendo pausada pero constantemente, y a día de hoy ya casi solo tenemos fundas de PC (por cierto, debía haber muchas más de 15) y cerrojos de disquetera...



Parecía imposible deshacerse de todo ese arsenal, pero el Diógenes que todos llevamos dentro ha sido mas fuerte que nuestro propio Pepito Grillo, y recoger basura ha pasado por encima de la más mínima sensatez. Nos estamos planteando pedirle a nuestro proveedor que nos envíe lo que le quede todavía en el almacén para montar un mercadillo y ver si así sacamos unos duros...

Ahora, eso sí, el año que viene difícil será que reuna más desechos para darnos. Igual se ve obligado a descolgarse con unos regalos en condiciones y todo...

Bueno, mejor no hacerse ilusiones. Los recursos de un buen comercial son inescrutables. Y, visto lo visto, en este caso parece que también atemporales...

Un abrazo para el susodicho proveedor, al que ya le hemos pasado el link al blog, y del que pienso dejar de hacer sangre en los próximo posts, que se lo va a acabar tomando a mal...

miércoles, 21 de noviembre de 2007

La música.

Si alguien te dijera que la canción del verano dice en su estribillo:


"Eres guapa, eres guapa, eres guapa, es verdad"


Seguramente te parecería un poco burdo.


Ahora, si te lo canta James Blunt en inglés y todo parece muy triste, la cosa cambia, claro, se convierte en un bombazo (yo he de confesar que la primera vez que la me gustó bastante, aunque después con tanta repetición acabe odiándola)...


Y la verdad es que hasta cierto punto lo entiendo, a todos nos pasa algo parecido aunque la letra sea horrible. Una de mis canciones favoritas es 99 Luftballoons, de Nena. Y está en alemán así que yo no entiendo ni papa. Ya pueden decirme que trata del baile de cortejo de las ranas arborícolas del amazonas o de como Ronald McDonald se dedica a meter droga en sus hamburguesas, que a mí la canción me va a gustar igual (por cierto, solo ahora al buscar la canción por la wikipedia me he enterado de que era una crítica a la escalada armamentística durante la guerra fría). Es decir, hay algo en la propia música que hace de la canción algo especial


Así que no puedo evitar preguntarme:

¿Que hay tan maravilloso en la música que nos conmueve como lo hace aunque en realidad la mayoría de nosotros ni siquiera la entendamos?
A veces me asusta que cosas tan desconocidas y difíciles de entender sean tan poderosas, pero la verdad es que resulta mejor no hacerse preguntas y simplemente disfrutarlas...
Nunca está de más un poco de misterio.

martes, 20 de noviembre de 2007

Un niño perdido.

Aprovechando el tema de los niños perdidos que se ha empleado recientemente en una película española, me ha parecido interesante comentar un libro que me leí hace un par de años y que casi todo el mundo conoce o cree conocer: Peter Pan.



Mucha gente lo recuerda por la película de Disney, las diferentes series de dibujos animados que se han hecho al respecto o las versiones en cuento reducido para niños pequeños. Pero me atrevería a asegurar que son realmente muy pocos los que se lo han leído, por lo que seguramente casi nadie sabe lo triste que es en realidad.


El caso es que donde la gente recuerda a un personaje fantástico y enternecedor, el libro muestra a un niño como son los niños de verdad, caprichoso e insensible, juguetón y maravilloso, dulce pero también siniestro. Donde la gente encuentra una bonita relación entre Peter y Wendy, el libro muestra una disputa de fascinación y tiranía, y un amor maternal a veces mal enfocado. Y donde normalmente se cree que el final del libro nos deja a unos niños que regresan a su casa prometiendo no olvidar jamás lo que supone ser un niño, la realidad es que todos crecen y se olvidan de Peter y de todo lo que fueron con él, dejan de soñar y olvidan como se volaba.



El tan manido síndrome de Peter Pan, que, por cierto, no está reconocido como trastorno mental, se manifiesta en el libro de una forma mucho mas vívida que en las versiones cinematográficas, y la lucha insensata de Peter contra el tiempo se nos muestra de una forma cruel, como la derrota de los humanos ante el paso de los años.


La obra es, sin duda, fascinante. Pero, para todos aquellos a los que nos cuesta aceptar el paso de los años, resulta descorazonadora. Y quizás leída con los ojos de un niño pueda parecer un bonito cuento. Pero en los de un adulto se convierte en un doloroso recuerdo de como los años y las responsabilidades nos atrapan y nos encierran en un mundo mucho más pequeño del que alguna vez imaginamos para nuestro futuro.

Un libro para adultos convencidos o para niños por crecer, pero una maldición para los mayores que siguen soñando con el mundo en el que vivirán.



lunes, 19 de noviembre de 2007

El Orfanato.

Este fin de semana pasado fui al cine a ver "El Orfanato".

Fue una experiencia muy curiosa. El cine estaba lleno a rebosar, y la tensión se palpaba entre el público más de lo que jamás lo he notado en ninguna otra película.

Habitualmente soy muy poco tolerante con los ruidos de la gente en la sala. Acepto que mis acompañantes se compren palomitas, pero no me gusta. Y he de decir que en más de una ocasión he estado solo en el cine (solo, sin acompañantes ni ningún otro espectador) y es una situación estupenda para ver una película.

Pero en esta ocasión los gritos de la gente ante los sustos, los suspiros y las respiraciones ansiosas, le dieron a la película una especie de sentimiento retroalimentado de tensión que mejoraron la experiencia. No fueron los típicos cretinos comentando en voz alta y de forma payasa las cosas que iban sucediendo a lo largo de la proyección, sino una especie de miedo común, contenido, que de vez en cuando estallaba y nos liberaba a todos un poco, como cuando gritas al bajar una pendiente pronunciada en una montaña rusa.




Sobre la película en si, no quiero contar nada para no estropeársela a nadie. Solo diré que está muy bien actuada, que me gustó mucho, y que yo le hubiese quitado alguna secuencia del final que me parece más explicita de lo necesario. Y también que me da que la crítica que le hicieron en "El País" estaba probablemente influenciada por el hecho de que J. A. Bayona tuvo un problemilla con un corto en el que se le acusó (parece que fundadamente) de plagio, y da la sensación de que el autor está ante la disyuntiva de ponerle mal por sus fallos anteriores o comentar los muchos aciertos de esta película. Por si alguien la leyó y no le quedó claro si debía ir a verla o no.
Yo me quedo con la crítica de una de mis páginas amigas, Zootropo

Para mí, muy recomendable.